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Importante, favor de poner atención

De la Administración Municipal de la Cultura

Desde mi ventana, letras desde la Penitenciaría Tijuana

Gracias nunca será suficiente, el aliento y el aplauso quedaron instalados en algún espacio detrás de las rejas, en el corazón de los uniformes grises, en la libertad de pensamiento que cada uno de los alumnos en la Penitenciaría construye cada día para aprender a vivir en prisión. El lado humano de la cárcel en donde las paredes hablan y protegen más que aprisionar. Protegen sueños, ideales, metas. Cobijan soledades y refuerzan amistades que se convierten en familia.

Solo fuimos portadoras de sus voces y por nuestra voz ellos compartieron su aprecio y calidez a la ciudad que los vio nacer y ahora los ve crecer. Con agradecimiento infinito a todos los presentes, importantes y sensibles del  derecho a ser humano completo e integral. El abrazo de ellos vaya para ustedes. L.Ruiz 2105desde mi ventana feria del libro 2015

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La única fotografía

Hay fechas de todas, en algunas se llora, en otras se ríe, en otras se bromea y a veces son para guardar silencio. Se acerca el día del padre, ese día estaré ocupada escribiendo de otros temas y varias horas de los siguientes días dando clases de natación.Antes de que el agua y las letras se atraviesen, me adelanto el texto para ese día.  No me gustan las celebraciones sociales obligadas, llenas de frases ajenas que cuando le pegan a uno la hacen propia la mayoría. Yo guardo silencio y como el silencio es mi mayor aliado, me atengo a las palabras del recuerdo y escribo por tercera vez desde que él se fue.

Me prestó la vida un padre solo por diez y seis años. Quizá sea que la vida puso a ese hombre en el mundo para que me diera la vida y aprender después, a vivir a empujones sin él, cuando el mundo ya no lo necesitaba lo regresó a la vida. Casi todos tienen un recuerdo de sus papás vivos o muertos, un dolor, una anécdota, una frase dicha, un regaño, muchas enseñanzas, una herencia o quizá no tengan nada. Yo tengo una mirada y por eso, guardo silencio. Esa mirada no tiene palabras, contiene imágenes, no tiene sonido ni colores. Es una imagen muda llena de significado que no puede imprimirse ni se puede escuchar.

Nada de aquello me hace sentir melancólica y mucho menos triste, ya pasó. Hace mucho que guardé las únicas dos fotografías que tengo de él. No necesito verlo para ver esa mirada, a veces creo que lo escucho, lo escuché en sueños muchas veces, otras  me parece que está en algún lado y casi siempre sé que lo tuve un ratito y se murió. No era la mirada de grandes ojos negros, ni los ojos con los que veía. Fue una, sola, cierta, exacta, única y perfecta mirada en la que había sentimientos y los lanzó por el viento  cruzando una alberca durante una competencia de natación, la que pudo haber sido mi última y también mi última entrada en una alberca.IMG_4149

El cuerpo de la chiquilla de entonces era el de una atleta, no el de una adolescente “como debe ser” y sí, existía el bulling, antes “me hacían burla”  por gorda, grandota, tosca, intempestiva, brusca, hasta marimacha. Quise dejar la natación por eso y creí que la gimnasia olímpica me haría “mujercita linda y femenina”. La verdad es siempre he sido igual, ni la natación me hizo tosca y atrabancada, ni la gimnasia me hizo linda y tierna. Él sabía que yo era así, muy mujer con todo lo que una mujer no es. Quizá sabía que solo así podría vivir sin que él me tuviera que acompañar, porque sabía que no estaría cerca muy pronto.

Arriba del banco de salida no.4 la prueba de 200 metros mariposa (sola, no había niñas que compitieran en esa prueba) preparando mi respiración, brazos, piernas. Acomodé mis goggles y en posición de salida, lo busqué entre la gente con la mirada y encontré la suya.

El hombre alto, con aroma de English Leather, delgado muy derechito, su cara levantada, una enorme sonrisa y sus grandes ojos negros me lo dijeron: Así de  valiente te quiero, así de grandota eres la mejor, ¡esa es mi hija! Quise pensar que dijo. Y esa, esa es la herencia mayor que dejó en lo más profundo de mi ser.

Y con esa única fotografía me aventé a vivir.

L.Ruiz  Junio 2015

La Belleza que no se ve

Ayer martes 9 de Julio se celebró el segundo Certamen de Belleza en la Penitenciaría La Mesa. Existe un ejército de apoyo detrás de la organización de un evento como este. El Lic. Jorge Razzo, Coordinador de áreas técnicas confía en su gente, la gente confiamos en él y todos juntos nos lanzamos a preparar a las chicas, cada uno somos una pieza importante y son muchas las piezas que se requieren para armar el rompecabezas. La institución apoya, impulsa y fortalece las ideas que lleven a los internos a la reinserción social sana. Este evento tiene detrás una historia, un reto y grandes satisfacciones.

La definición general de un certamen de belleza es frivolidad y superficialidad. Un certamen de belleza en una prisión está muy lejos de eso. Las mujeres que participan no deciden hacerlo porque se saben bonitas y las emociones se suscitan desde que reciben la invitación en su celda y las preguntas entre ellas y a sí mismas corren como agua en un rio revuelto. Las dudas se acumulan y la inseguridad se apodera de ellas.

La confusión llega por entre las rejas y se estaciona en el uniforme gris, sin espejos que reflejen una realidad física, sin armarios para elegir un vestido, sin opciones materiales para decidir. Para un certamen de belleza en una prisión, basta solo creer que se es suficientemente segura para firmar de aceptado. Basta solo creer en el apoyo de las compañeras. Basta solamente creer, sin ver.

Lo que baila, lo que aprende, lo que se prepara,  lo que habla, viste y se maquilla no se llama belleza física, se llama Seguridad y a eso, nada lo puede opacar.  Se llama Libertad de elegir sin dañar, libertad de elegirse a sí misma como la más bella.

Hace falta el espejo interior, ese que no es fácil de encontrar que a veces está tan empolvado que es imposible percibir reflejo alguno. Ellas concursan compitiendo con ellas mismas, rompiendo patrones de pensamiento, rescatando verdades, deshaciéndose de palabras que las han lastimado por años y desenterrando su autoestima desde el fondo de su propia libertad de ser.

Es imposible saber el proceso de cada una si no se ha vivido paso a paso cada día junto a ellas, verlo y caminar con ellas es cuando la magnitud de cada belleza se asoma para quedarse en el corazón, aun después de terminado el concurso. Las ganadoras son todas y ellas lo saben, la corona es de una y tampoco la conserva, solo sabe que la usó un momento. Todas tienen ya su corona invisible de Bellezas y la llevarán en alto por siempre.

Veo con el corazón a las mujeres en prisión, a las casi niñas en la cárcel y me impresiona de buena gana la grandeza del ser humano, la capacidad tan imponente que se posee y que tantas veces, solo se descubre cuando se ha caído. Quien no se tropieza y cae, no sabe lo que duelen las rodillas raspadas, menos sabe lo que tarda en curar la herida  y todavía menos, sabe lo que es aprender a caminar de nuevo.

Y lloro cuando la alegría de “mis niñas” me baña el corazón. Verlas bailar y caminar por una pasarela que para ellas es la mejor del mundo, usar un vestido que les prestaron y subirse a unos tacones después de tanto tiempo, la maravilla del ser humano que a veces, como semilla fértil tiene que caer a tierra para echar fruto y ellas, ellas fueron  las semillas que volaron sin rumbo por las calles hasta que cayeron en la tierra firme que se llama cárcel, la única tierra que puede hacerlas florecer. Y hoy, vimos el fruto y la flor de su alma, su emoción y su volver a ser y ser cada día más grandes.

Lo que sea que a mí me impulse a seguir con y para ellas es una gran misión humana y para que ello suceda, agradezco siempre el apoyo y la confianza de todos en el Sistema Penitenciario Estatal, que gran cosa esta que hace unos años pude haber escrito dos nombres agradeciendo, ahora no podría hacer la lista porque se me acaba el espacio. Ellos lo saben y saben que cuentan conmigo todo el tiempo.

Todas ellas, las que concursan y las que escuchan. Las que aprenden y crecen. Las calladitas y atentas, todas, muy orgullosa de saber que pertenezco a un tramo de sus caminos, seguimos mientras tengamos la oportunidad de acompañarnos.

Luisa Ruiz. Escritora.Tallerista. Ce.Re.So Tijuana 2015Nuestra Belleza Interna 2015

Una mujer de gris

Testimonios desde mi celda. Textos de evolución y conocimiento dentro de una prisión.

http://www.amazon.com/s/ref=nb_sb_noss?url=search-alias%3Ddigital-text&field-keywords=una+mujer+de+gris

Cara de Estrella

El gobierno más justo

Dije que no tenía idea de mi decisión para votar y que cada día amanecía con una opinión diferente. Nunca pensé anular, aunque lo gritaran a los cuatro vientos, nunca pensé que esa es la mejor alternativa.

Aún hay quien tiene la indecisión en sus manos, aun quienes siguen haciendo caso a las publicaciones extremistas que incitan a la anulación del voto. Mi confusión constante no incluía amarillismo, ni corrupciones o desacatos a la ley. La incongruencia fue la gran anomalía de absolutamente todos los partidos.

El anuncio proselitista en radio, prensa y televisión, he de decir que los de televisión me azoraron en canales “del otro lado” y nunca vi uno completo, el único buen tino de esto es que hubo advertencia previa a la cascada de anuncios, entonces tuve la oportunidad de cambiarle a tiempo.  Los escuché todos en la radio, no hubo forma de evadirlos estaban por todas partes, a todas horas, en cualquier estación, esto es lo que me da la sensación de que, lejos de informar la intención era confundir y revolver.

Primero porque, ya sabemos, críticas y ataques de unos a otros, cada uno era mejor que el otro. Incluyeron groserías, burlas, sarcasmo, desprestigio en contra de los otros, poco hablaron de sí mismos usando consignas que difícilmente fueron creíbles

Después porque los candidatos (esta vez) “de a pie” desfilaban con sus caravanas de jóvenes y las banderas de un color y otro, tocaron puertas, hablaron con la gente, algunos escucharon, otros solo llenaron de basura los buzones y las rejas de las casas. Escuché a la mayoría, algunos llegaron a la puerta o a la cuadra y pude conocerlos o reconocerlos. Vi personas no partidos.

Entre lo que se escuchaba en los anuncios y lo que decía la imagen de cada candidato no había ninguna similitud. Entre el color que representaba cada ciudadano representante de su partido y las voces y groserías de la radio, no había ningún parecido. Entre los candidatos “nuevos” o jóvenes y los de bandera heredada,  no existe parecido. El disfraz de político añejo se construye con el tiempo y los jóvenes aun no caben en esa vestimenta.

Desde el principio, conocí quiénes y cuántos eran los candidatos de cada partido, en algún momento de  ocio, me di a la tarea de escribir en google uno a uno, el nombre de cada candidato, esta vez estuve acosando sus registros, antecedentes, curriculums y todo eso que hace cualquier metiche cuando no tiene nada qué hacer. De ahí que decidí por personas, no partidos.

Cuando apareció el partido humanista, quise saber de qué se trataba y quiénes lo iniciaron, desde un principio no me gustó siquiera que lo llamaran humanista porque encapsularon el título y lo humanista está en mucho más que un partido político. Los estudiosos de las Ciencias y Humanidades lo saben. Me encuentro con que las alabanzas al dios, protecciones de pastores, lanzando bendiciones a los ataques, es decir, alzando la voz a los cielos como si todas las religiones juntas se hubieran emancipado del vaticano para acogerse a la política de México. Digo, como dicen los letreros en las áreas de servicio de los hoteles “un lugar para cada cosa, y cada cosa en su lugar”

Luego una candidata de ese partido se amedrenta y se cambia de partido, de la noche a la mañana y anuncia que por “seguridad” de su persona y de su gente. Si quienes habían pensado en votar por ella insisten en esa decisión ahora lo harán por la candidata del Pan ¿a qué hora se unió el Humanista con el Pan?

Quien quede de Diputado en cada uno de los  distritos debe saber comportase como buen empleado de su comunidad y obedecer las órdenes de quienes votaron por ellos. Un “Pido tu voto” debe ser seguido de un “te cumplo”

No he preguntado, ni me interesa saber por quién votaran mis amigos ni ellos me han preguntado. La experiencia de la votación presidencial en el 2012 provocó cualquier cantidad de situaciones incómodas. Las de ahora son opiniones en voz alta, gritos y un bombardeo de publicaciones que, más bien es eso lo que a todos nos tiene hartos.

Ya iré con mi dedo manchado a deambular un rato por las calles, esperando que el ruido político desaparezca por un rato y aprendamos todos, en el día a día a vivir de la forma más congruente posible en nuestro propio entorno, dentro de nuestra comunidad, dentro de nuestro propia institución que es la familia, porque es ahí en donde debe vivir el gobierno más justo, compasivo y sensible de todos. L.Ruiz 2015

Inventar un cuento

El Ogro de enormes ojos color amarillo, encendía con emoción la fogata con ramas recién cortadas del cielo morado. Su casa, la superficie del mar, allá donde nadie puede llegar, un apacible lugar de olas extrañas que más parecían sábanas de seda con las que cubría su inmenso ser en las noches de frio boscoso. Colocaba pues, las ramas en forma de triángulo, apuntando a los últimos rayos de sol que fueron los que iniciaron las tenues llamas coloreadas de brillos dorados y azules. Avivaban el fuego las gotas de agua que salpicó un conejo cuando perseguía a su presa.

Mientras el fuego crecía alumbrando la noche blanca, el Señor Ogro escribió una aplazada carta a la vecina de sus profundidades, una no tan hermosa sirena de cuatro aletas, pequeños ojos de coral negro y un larguísimo cabello muy parecido al pelo de los elotes de la milpa a mil kilómetros de distancia. Haya sido el cabello, quizá la herencia de su padre el espantapájaros y los ojos miniatura de su madre la cuerva más revoltosa del sembradío.

La sirena no sabe, sólo imagina que esa puede ser la razón y se inventa su origen, a nadie le importa de todas maneras. Ella vive en el fondo del mar, en una casona construida hace siglos por algún extraterrestre que cayó accidentalmente de su nave, cuando un terremoto sacudió Júpiter. Además de cepillar su cabello con la aleta de un pez vela que tuvo la suerte de ahogarse a las puertas de su casa, le gusta salir a pasear por los alrededores y de vez en cuando camina en la superficie, hasta que alguna ola de mármol la empuja hacia las arenas.

Una de las veces, en que la sirena vagaba por la superficie, el Ogro la miró asombrado, no por su belleza, sino por la rareza de criatura que presumía de saber caminar. Su cola triangular tropezaba con su cabello y sus pasos no eran más amplios que apenas unos centímetros, más le recordaba a un pingüino deforme caminando entre las rocas de un volcán.

Y el Ogro rió de buena gana, le parecía divertida la hazaña de aquella princesa del mar, atreverse a salir a caminar, cuando su mejor estilo, seguramente era deslizarse entre las olas.

De todas formas salir a verla lo distraía de sus pensamientos rutinarios y decidió un día llamar su atención; gritó lo más fuerte que pudo cuando la vio bajo los rayos del sol quemante. El grito del Ogro tronó de tal manera que la sirena asustada entró de inmediato a las aguas y se escondió en su casa por meses. El Ogro seguía gritando, se rindió, supuso que gritar no había sido lo más adecuado y pensó en otras formas. Nada le resultaba, brincó sobre el agua y lo único que conseguía era hundirse, cantó la única canción que se sabía y los cielos se le echaron encima. Cada vez que aquella cosa aparecía, inventaba una nueva treta y no conseguía siquiera que los pequeños ojos lo miraran.

Una mañana de invierno el Señor Ogro decidió rasurar su rostro, peinar sus cabellos y lavar sus dientes, se puso su mejor corbatín de moño anaranjado y el pantalón más elegante que poseía, uno que se hizo con piel de peces que arrastró la marea en una noche de descargas eléctricas.

Esperó paciente sentado en el tejado de su casa con los pies metidos en el agua, toda aquella galanura carecía de zapatos, es por ello que decidió sumergirlos entre las olas.

Preparó su mejor sonrisa para alumbrar a la caminante, con suerte que la mañana le sonrió también al Ogro pues la dama de los cabellos de elote pasaba como siempre, con recortados pasos. Los dientes del Ogro brillaron de tal manera que aniquilaron los pequeños ojos de coral negro. Ella, encandilada cubrió su rostro con los cabellos y caminó despacio hacia aquella desconocida luz. Temerosa, brinco a brinco, llegó hasta la orilla de la casa, apartó los cabellos de sus ojos esperando encontrar lo que estaba detrás de la luz.

Asombrada vio a ese gigante que seguía sonriendo. Ella lo observó detenidamente de arriba abajo, desde su pelo peinado con babas de cangrejo hasta sus pies metidos en el agua. Quiso preguntarle qué era y no supo si su lenguaje sería entendido porque al querer articular palabra, de su boca salieron un montón de burbujas de metal que fueron a estrellarse en la cara del Ogro.

El Ogro tampoco supo que decir y guardó su sonrisa para sacar del bolsillo de su pantalón, aquella carta que tenía preparada para el feliz encuentro. Extendió su manota y acercó el papel a la mano de su visitante curiosa.

Ella la arrebató, brincó tan alto como pudo, en el aire dobló su cuerpo y se clavó en la ola dorada que pasaba junto a ellos. Desapareció y el silencio volvió a ser el mismo de siempre.

En su casa, la doncella del mar, preparó un jugo de arena endulzado con lirios, acercó su sillón favorito a la lámpara de aceite, sacó la carta y se dispuso a leerla:

 “Muy querida criatura del océano: Escribo éstas letras en un papel de estraza de las últimas tortillas que compré y está escrito con la tinta de un pulpo polar, es de un raro color y no podía ser de otra manera, tu rareza combina con todo. Voy a preparar una deliciosa y extravagante cena la próxima noche de luna verde y me gustaría contar con tu compañía. Te espero a la hora que canten las urracas apenas de esconda el sol. Atentamente: El Ogro de Altamar.”

Como toda fémina vanidosa se levantó de prisa y sacó de su armario todos los atuendos de fiesta que tenía.

Dos, para ser exactos al tiempo que se miraba en el espejo, decidió que un buen maquillaje también ayudaría, luego sacó de su cajón el calendario de las lunas, la verde estaba próxima a aparecer. Pensó en aquel ser del tejado y trató de imaginar cual sería la extravagante cena que tendría a bien ofrecerle.

El Ogro mientras tanto, preparaba su equipo para ir en busca de los ingredientes para la cena. Subió a su bicicleta, acomodó la canasta al frente y salió a toda velocidad. Regresaba por la tarde cargando un fabuloso puerco, un cazo de cobre, dos palas de madera, un cartón de cerveza y se dispuso a cocinar las mejores carnitas de su vida. La Luna verde estaba por aparecer, el Ogro ultimaba detalles mientras la sirena se dirigía hacia la parada del transporte público.

Puntual, como siempre, el camión de pasajeros la Ballena Pública que siempre iba vacía se detuvo, abrió la puerta, la doncella del mar subió despacio para tomar su asiento, cuando sus ojos de coral negro se encontraron con los del chofer de la ballena.

Un toque eléctrico chocó por los aires, los ojos del chofer Rigo Tovar y los de la rara criatura quedaron impactados, dice Rigo que era una lindísima sirena, nadie lo creería en realidad pues además, se dice que el famoso chofer estaba perdiendo la vista. Así que, entre los ojos pequeñitos de ella y la ceguera de él, el amor estaba destinado.

El Ogro miró la Luna Verde, observó el enorme caso lleno de carnitas y dirigió su mirada a lo lejos. Su compañera no llegaría, en el camino habría tomado otra decisión,

La fogata fue apagándose lentamente, el Ogro bostezaba y sus tripas rechinaban de hambre. Decidió comer unos tacos, tomarse un par de cervezas y se echó a dormir. La fogata se extinguió por completo y la luna verde, jamás volvió a aparecer. L.Ruiz y los alumnos de gris. 2014

Psicólogo de café

“Camila” (12 años): Luisa, ¿cuál color de blusa me pongo?
Las dos me gustan ¿A dónde vas?
Al Starbucks
Me gusta la azul ¿de café con tus amigas? Vayan al parque
No, tengo cita con mi psicólogo
¿Psicólogo en un café? (pregunto también a su Mamá y ella asiente con gesto de desaprobación)
Es su oficina
¿De dónde sacaste un psicólogo que te atienda en un café?
El Colegio lo recomienda
¿El Colegio? Y ¿por qué tienes que ver a un psicólogo?
No sé, dice la maestra que necesito terapia
Tú eres una niña muy atenta y aplicada desde que te conozco
Sí, siempre tengo dieces en todo, solo en conducta tengo 8 y dice la maestra que por eso necesito terapia
Y ¿el psicólogo qué te dice?
Que me ponga a dieta
¿Qué? Camila no seas mentirosa, ¡cómo crees!
¡De verdad! me dice que tengo que hacer dieta, que porque las endorfinas y esas cosas, además sí estoy un poquito gorda.
¿Y a ti te preocupa que estés un poquito gorda?
No, pero el psicólogo dice que es importante, pero solo dice que es por eso de las hormonas y que si hago dieta no voy a estar inquieta en clase. Y que voy a ser más paciente.
Camila, tienes 12 años, ¿te acuerdas que cuando estabas en la clase de natación estabas muy contenta? Eso es lo que necesitas, jugar más, andar en tu bicicleta, brincar la cuerda, correr en el parque cerca de tu casa, treparte al árbol, caminar con tu perro.
Pues ya le dije al psicólogo pero en la escuela me dijeron que tengo que ir porque si no me da un certificado de aprobación no me van a aceptar el siguiente año.
¡Qué locura! Camila, hay algo en la vida que es muy importante y se llama ética, eso de ir a una cita en un café con un señor que toma café en un lugar social, no es ética.
Su Mamá interviene: Dicen en el colegio que ahí es donde la puede atender y que es obligatorio que cumpla con su terapia, hasta que el señor entregue un certificado a la dirección.

(Así se platica con esta preadolescente, la conozco desde que tenía 3 añitos tiene un vocabulario muy completo, lee todo el tiempo. Ha ido conmigo a la Feria del Libro, le gusta acompañarme a las presentaciones. Ella analiza, razona, lo pregunta todo y los adultos en su entorno no tienen todas las respuestas)

Veo a la chiquilla de la mano de su Mamá con rumbo al Starbucks, me quedo pensando si no es que acabo de imaginarme tal absurdo o es la realidad de estos tiempos.

No veo la ética ni la lógica en ninguno de los casos, ni de la Mamá y la niña, ni del Psicólogo y mucho menos del Colegio que es el que está orquestando toda esta maraña.

¿Desde cuándo es obligatoria la terapia psicológica por parte de los Colegios? ¿Quiénes son ellos para decidir la estabilidad emocional de los niños? Manipulan el pensamiento de los padres, haciéndolos dudar de su capacidad. He visto casos por demás ridículos en niños que no requieren más que disciplina y mucho juego ¿poner a una a dieta? ¿Al psicólogo no le gustan los niños gordos?
En la clase de natación es primero un juego y después siguen jugando, todos aprenden con disciplina y todos han sido grandes alumnos, todos saben nadar todos los estilos y pueden alcanzar un entrenamiento intensivo.
Entre ellos he sabido de padres que viven agobiados porque la psicóloga del colegio (muchachitas en sus veintes) que aseguran que sus hijos están fuera del patrón de la “normalidad” Las jovencitas no tienen ni idea de lo que es ser Mamá o esposa, y las Mamás burras que les hacen caso.
He visto excelentes Mamás y Papás con estupendos hijos y todos han tenido un mal momento con el psicólogo escolar. Los niños además de su nombre y apellido, ya viven con una etiqueta con nombre de síndrome y apellido de enfermedad.
Una vez que el chiquillo decide no obedecer o hablar cuando no tiene permiso no tiene salvación y es enviado a terapia de inmediato, y los papás no pueden decir No tan fácil porque es obligatorio, como el uniforme, si no aceptan, expulsan a los niños.
¡Alguien que salve a los niños!
Papás, si van a obedecer el reglamento de la escuela, al menos impongan al psicólogo que ustedes elijan y el lugar en donde van a atender a sus hijos.
Son esas cosas que uno no puede cambiar. Igual puedo decir, ultimadamente ¡a mi qué me importa!
Solo que son personitas y familias que merecen mi aprecio y muy grande estimación, por eso es que me importa. L.Ruiz 2015

Vencejos

Sigo sin creer en los instructivos que venden, todos los cómo no pueden aplicarse a una generalidad de seres humanos tan cambiantes, iguales si, desfasados siempre. La mayoría de las veces, se viven las mismas situaciones en diferentes tiempos y las reacciones y acciones de cada persona son muy diferentes. No creo en instructivos, creo en la palabra como ingrediente principal de cada receta para cocinar la propia solución.

No es tan sencillo en la especie humana, aun cuando parecemos iguales, hay tanta diferencia en cada uno. SI fuéramos tan simples un solo estudio habría bastado  para conocernos, estando uno frente al otro podemos ver las diferencias extremas dentro de nuestra igualdad. Algunos son predecibles y otros de tan complejos no se pueden estudiar del todo.

Como el pájaro vencejo, hay unas cuantas variedades de ellos y hay una en especial que no ha podido ser estudiada con exactitud porque apenas nace, no deja de volar en toda su vida. Alcanza altitudes no aptas para la investigación. Come, duerme y copula volando. Le llaman también el pájaro del diablo porque su grito no es identificable con otras especies de aves, fabrican sus nidos con su saliva mientras están en vuelo. Sus patas son tan débiles que si llegan a caer no pueden levantar el vuelo de nuevo mueren.  En comparación con el Pájaro Vencejo hay mucha similitud con las actitudes y especies humanas.

Hay una especie común,  variedades también en los seres humanos, los  que viven en sus propios extremos, el que cada uno eligió. Dentro de su extremo está su muy particular normalidad.

Así, cada uno, siendo igual, actúa y decide ser tan normal como le parezca, a estos ningún instructivo les hace falta. Por otro lado, a la especie común, los que son demasiado normales y viven al pie de la letra el libreto de la vida, pasan la vida buscando instructivos que nunca les ayudan a salir de su agujero.  L.Ruiz 2015

Zapatos prestados

Rigoberta Menchú en la sociedad guatemalteca, en la mexicana, en el mundo, en la vida indígena en el tiempo olvidado de los países. Un personaje que nunca había pedido prestados los zapatos a nadie. Ha caminado con su propio pie y sus propias sandalias.

Se ha cobijado con su rebozo y no se había protegido con ninguna bandera. Ella no rescata tradiciones, vive en ellas, predica con el ejemplo, no lo impone. No busca seguidores, necesita acompañantes. Desde su trinchera, alrededor del mundo indígena, agazapada a veces, en pie de lucha muchas más, alzando su palabra como arma principal y silenciando sus pasos mientras recarga municiones de palabras. Ella no le sonríe a cualquiera ni le da la mano a todos, elige a quién, con quién y por qué.

Los gobiernos saben que unirse al enemigo es la mejor forma de derrotarlo y cuando el gobierno teme, se unen al enemigo y la mano que extienden se llama dinero. Saben a quién extenderle la mano y saben la necesidad del enemigo.

Rigoberta se convierte de pronto en el enemigo, como en su tiempo fue el Subcomandante Marcos y la caravana indígena chiapaneca, o la señora Isabel Miranda de Wallace o el mismo poeta  Javier Sicilia. Todos los ciudadanos que han tenido fuerza y han buscado poder en favor de la sociedad han tenido que “darle” la mano al gobierno temeroso, algunos se rinden, otros se alejan, otros se pierden hasta que son olvidados.

El turno de Rigoberta llegó, tristemente se ha colocado a nivel y sonrió a quién no debía, se ha cobijado ya con una bandera, parece que puede perder su rebozo y ha recibido la disculpa en forma rectangular, con firma y todo y con eso, le acaban de prestar unos zapatos.

El fondo del asunto puede ser complicado, confuso o muy simple solo que, después de los insultos a los indígenas por parte de varios políticos se reduce a una sola imagen, la rendición… otra vez. L.Ruiz 2015

Atrapador de Gallinas

Una persona no se atreve a enfrentarse a los demás  porque quiera conquistarlos, se atreve porque hay mucho más que sueños en el corazón. Porque no sabe la diferencia entre su vida y las otras, porque no conoce el precipicio donde pudieron haber caído muchos.

Mantenerse alejado por temporadas o durante toda la vida de las cosas superficiales, de la tecnología, las novedades, la moda y quedarse rodeado únicamente de amigos y familia, hace que una persona se atreva a caminar un poco más lejos solo por ver lo que hay al otro lado, pura curiosidad, sin expectativas.

La sencillez de una persona que no sabe de poses ni estereotipos, alguien que atrapa gallinas en los graneros para ganar el sustento de su familia y espera el atardecer después, sentado en las maderas a la entrada de su casa, enseñándose a sí mismo a tocar la guitarra, atrapar también palabras y momentos para regalarles música e inventar sus propias canciones.

Se atreve a enfrentar monstruos porque le parece que será divertido, no sabe que se pueden reír de él, no sabe que su forma de hablar y vestir no es la “indicada” no sabe que su físico no encaja en la modernidad. No sabe que lo juzgarán por todo eso, porque él no sabe etiquetar a nadie. Él solo sabe cantar y quiere cantar en el foro que sus amigos y su familia le han señalado.

Mucho nos enseñan las personas que tienen poco que se vea porque sus riquezas no se tocan, sus riquezas se sienten. Yo no sé muchas cosas y no sé suficiente de mi vida, de las vidas de los demás. No tenía idea que existiera por ejemplo, el trabajo de atrapar gallinas.

Por eso me gusta la gente que parece lejana, ausente, solitaria, abandonada y hasta triste. Esos a los que fácilmente se les llama “pobres” “ignorantes” “vagabundos” “antisociales” “sucios” “amargados o acomplejados” Me apeno delante de  ellos porque existe en mi la necesidad de recordar la esencia del ser humano y la única forma de rescatar lo que olvido por andar viviendo en la jungla de concreto, cables y conexiones es tomarlos de la mano y sentir su riqueza, recordar la mía.

La historia de Kevin Skinner no es la única en el mundo, no es la única que se conoce, sin embargo existen millones de historias de personas como Kevin que son simplemente felices con lo que tienen, con lo que son, con lo que les toca vivir, quizá un día triunfen de la forma que el mundo conoce y tengan en la mano la riqueza material y nunca lo sabremos. Quizá se queden viviendo así, sencillamente bien sin necesidad de conocer más.

La modernidad también indica, dentro de su libreto, que alcanzar el sueño  se traduce necesariamente en fama y fortuna, y a veces pasa. El problema es que se llega a pensar que caminar para conseguir el sueño, significa hacerse millonario, y a veces pasa.  ¿Y cuando no? Si la meta era solamente dinero a cambio de talento, la frustración lleva a ese precipicio que Kevin Skinner no conoce.

Sí se rieron de él, sí le criticaron su forma de vestir, tenía, además de su guitarra y su voz, la ventaja de no  conocer a la sociedad de concreto y piedras, entonces nada de eso le importó.

No sabe cuántos tipos de trabajo existen en el mundo, no tiene idea de cuántas carreras académicas existen en las escuelas, no le importa. Le importa que sus hijos lo sepan. Los amigos de atardeceres lo impulsan porque creen en él y solo se divierte, los escucha y “obedece” un poco por darles gusto, un poco por atreverse.

De tener en sus manos un puñado de gallinas a atrapar  un millón de dólares no lo cambia, regresa a los escalones de su casa a abrazar a su familia y a repartir el dinero entre sus amigos y su gente. Graba discos y no se preocupa más por la educación de sus hijos. Kevin Skinner sigue siendo el mismo granjero de siempre, con un poco de dinero en el bolsillo. Y me rindo ante seres humanos como él, como tantos.  L.Ruiz 2015

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