Mundo de merolicos


¡Ah, que la gente tan bonita que es! Cómo les gusta aprenderse frases y órdenes que dictan un comportamiento excelentemente aceptable, socialmente obligatorio, emocionalmente equilibrado, físicamente sano. ¡Ah! Como les gusta gritar a los cuatro vientos toda esa basura que no aprenden. Algunos llegan tarde al aprendizaje, algunos lo han sabido siempre y no lo han practicado, otros lo han sabido siempre, lo han practicado siempre y jamás han hecho alarde de ello.

Estos, los últimos, desde siempre han sido criticados por insolentes, por ridículos, por inestables, por rebeldes y sobre todo por egoístas. Ahora todos quieren ser igual, SER igual, cada uno sin permitirle a los demás ser. Los ejemplos son tantos y tan variados. Que gente tan bonita, tan aplicada, todo se aprende, todo aplaude, con nada se conforman –o con todo-

Coronan con frases de alguien a un personaje famoso, le regalan versos al personaje equivocado, como loros repiten la orden del día. Presumen de poseer su propia individualidad. Ahora todos quieren dejar de ser, para obedecer el  cómo ser, igual a los demás.

Ejemplos, dije, sobran y cada uno tendrá uno en su espejo o a su lado. Conozco por ejemplo, veganos gordos, naturistas que viven con gripa. Otros por ahí que se las dan de lectores y no pasan del mismo libro en las conversaciones reales. Otros peores que dicen que “baila y canta como si nadie te viera” y critican terriblemente a quien anda por la vida cantando solo o bailando a media calle.

Y qué tal esos que dicen que los decretos, que el secreto, que el pasado ya se fue, que lo pidas se te concederá. Viven decretando sin trabajar por ello mientras llega, viven atormentados por el pasado y siguen equivocándose porque no quieren voltear hacia atrás. Que pa’tras ni para tomar impulso, tonterías, ¿cómo haría entonces un competidor de salto de longitud para llegar lejos si no toma impulso?

Que con fe todo se sucede, si se tiene fe es una sola cosa, delegar y esperar a que esté terminado, concluido, realizado. “hombre de poca fe” dice. Le piden a su dios milagros y le insisten cada minuto. Como si su dios fuera sordo o se le olvidaran las cosas. Es como un sobre que se pone en paquetería certificada, no conforme con el pago extra, se le sigue el trayecto por internet una y otra vez hasta que llega. Se pone en el buzón y ya, es todo.

La idea es que nada de lo que se aprende se aplica ni se practica.

Hay personas que son como se les da la gana de forma natural, se quedan sentados, por ejemplo, en medio del baile porque no se les da la gana bailar y les llaman amargados y si les dan ganas de bailar en la pista cuando no hay nadie, les llaman ridículos, quizá hasta borrachos. Si no se les antoja comer verduras, les dicen que atentan contra su salud. Si se les antoja “echarse un cigarrito” los atropellan con toda clase de anuncios y advertencias que leyeron por ahí. ¡Como para apagarles el cigarro en los ojos!

La verdad es que todos quisieran ser como esos que simplemente son auténticos, no necesitan aprender de etiquetitas tontas o frases prestadas.

¡La gente, que bonita es! Tan tonta tantas veces. Dicen que saben y nada practican. En todos lados están y nunca están en realidad, pura imaginación, se deshacen la vida queriendo ser otros,  puras ganas de ser diferente. Y lo más triste, es que no pueden darse cuenta que como son, son simplemente perfectos. L.Ruiz 2014

 

 

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