Y tú ¿cuántas de cien?


Las relaciones humanas se etiquetan como complicadas en general, algunas veces se ha dicho que no lo son tanto, mientras que se sepa llegar a puntos de equilibro y balances específicos. Puede que sean complicadas siempre, o solo con algunas personas. Puede ser que nunca resulten difíciles.
Habrá que estudiar la capacidad de “huida” que tenga cada ser humano para desistir de la problemática humana, o bien, de la capacidad de tolerancia que se tenga para persistir en ella. Nunca sabremos con certeza en donde radica la base de una buena relación.

Las hay de todo tipo, en todo momento y en cualquier situación, “somos parte de una sociedad” se escucha tantas veces, no entendiéndolo suficiente. ¿Por qué pertenecer a ella si no me gusta? se pregunta otras tantas, por supuesto con la respuesta correcta de siempre: Porqué sí y ya.

Entre otras tantas atrocidades de la mente. Se sabe, que si no simpatiza del todo tener una relación forzosa con las niñas y niños, hijos de los parientes; con las primas y compañeras de escuela, seguramente a ellos y ellas tampoco les simpatiza la nuestra. Todo es de ida y vuelta. Sin pensar que se es mejor que nadie. En el entendimiento de que si parecían desagradables ésas compañías, seguramente a ellos les resultaba igualmente desagradable.

Los primeros años, es cierto, todas las relaciones que el ser humano conoce, son forzadas, impuestas, todas las amistades y la familia son un hecho. Muchas de ellas son con relación a las que el adulto ya eligió y por añadidura son las que le tocan al niño. Pasan muchos años, hasta que se decide cuales de las relaciones infantiles se conservan, y quienes de la familia se hacen parte de un propio circulo. Quienes forman y formarán el entorno propio.

Pocas veces se rechaza con conciencia, una relación obligada en los primeros años de ser humano en sociedad, pocas veces se le acepta que un niño no quiera una relación con los hijos de los amigos de los padres, y nunca se le permite, decidir con cuales de los primos se siente más cómodo.
En conclusión, como parte de un patrón de conducta dentro de una comunidad, se nos obliga a ser y a estar con quien consiente o inconscientemente no se quiere estar y compartir. Es un poco como: Esto es lo que te toca, te lo quedas y punto. La decisión de no estar, pocas veces, o nunca es admitida.

Tampoco se le informa al ser humano algo tan simple como: cuando seas adulto podrás decidir. Simplemente cuando se es adulto se decide, aunque siempre con la consigna interior de: si estará bien para los demás. Y la obligación permanente de mantener siempre, una buena relación con la familia; y aquí, menos de las veces se es capaz de limitar, desistir, alejarse o simplemente dejar de comunicarse con algún miembro de ésa familia no elegida.

No se tiene permiso de decidir de una manera amigable y sana, el simple hecho de cortar relaciones familiares sin existir mayores razones que una incompatibilidad de caracteres, o una impresionante similitud de ellos que no permiten una sana comunicación. Normalmente está visto que cuando las uniones familiares se fragmentan, es porque existió un evento o situación extrema que los obliga a romper toda relación. Sin embargo, estos rompimientos, no son sino el pretexto necesario para limitar contacto.

Entonces llega un sentimiento de liberación/culpabilidad. Resulta agradable no tener el compromiso de hablarle de nuevo a esa o esas personas, pero el sentimiento de culpa por no cumplir con los preceptos sociales y familiares opaca la sensación de liberación.
Son conmociones no reveladas en el desarrollo temprano del ser humano que de adulto se convierten en inexactitudes emocionales.
Entre la A y la Z que se aprende, entre el 1 y el 9, entre el blanco y negro, entre el circulo al cuadrado, existen infinidad de combinaciones, resultados, exactitudes, diferencias.
Entre la relación padre-hijo, hermanos-hermanas, tíos-sobrinos, abuelos-nietos, primos-hermanos, etc. Existe una cantidad mayor aun de matices y combinaciones que no se permite conocer abierta y sanamente, simplemente son, y son obligatorias.

Dentro de los orígenes del conocimiento como disciplina filosófica, se mencionan los tres niveles estudiados y practicados, mismos que no forman parte de la educación académica o social, simple y llanamente se tienen y se experimentan sin tener la certeza de lo que se está viviendo, es decir el ser humano actúa por medio del instinto y percibe y conoce solo por el hecho de existir, crecer y madurar.

El conocimiento sensible, conceptual y holístico. Estos tres niveles son parte del ser humano, como lo son los órganos, extremidades, etc.
El ser humano puede captar un objeto en tres diferentes niveles, sensible, conceptual y holístico. El conocimiento sensible consiste en captar un objeto por medio de los sentidos; tal es el caso de las imágenes captadas por medio de la vista. Gracias a ella podemos almacenar en nuestra mente las imágenes de las cosas, con color, figura y dimensiones. Los ojos y los oídos son los principales sentidos utilizados por el ser humano. Los animales han desarrollado poderosamente el olfato y el tacto.
En segundo lugar, tenemos el conocimiento conceptual, que consiste en representaciones invisibles, inmateriales, pero universales y esenciales. La principal diferencia entre el nivel sensible y el conceptual reside en la singularidad y universalidad que caracteriza, respectivamente, a estos dos tipos de conocimiento. El conocimiento sensible es singular y el conceptual universal. Por ejemplo, puedo ver y mantener la imagen de mi padre; esto es conocimiento sensible, singular. Pero además, puedo tener el concepto de padre, que abarca a todos los padres; es universal. El concepto de padre ya no tiene color o dimensiones; es abstracto. La imagen de padre es singular, y representa a una persona con dimensiones y figura concretas. En cambio el concepto de padre es universal (padre es el ser que da vida a otro ser). La imagen de padre sólo se aplica al que tengo en frente. En cambio, el concepto de padre se aplica a todos los padres. Por esto decimos que la imagen es singular y el concepto es universal.
En tercer lugar tenemos el conocimiento holístico (también llamado intuitivo, con el riesgo de muchas confusiones, dado que la palabra intuición se ha utilizado hasta para hablar de premoniciones y corazonadas). En este nivel tampoco hay colores, dimensiones ni estructuras universales como es el caso del conocimiento conceptual. Intuir un objeto significa captarlo dentro de un amplio contexto, como elemento de una totalidad, sin estructuras ni límites definidos con claridad. La palabra holístico se refiere a esta totalidad percibida en el momento de la intuición (holos significa totalidad en griego). La principal diferencia entre el conocimiento holístico y conceptual reside en las estructuras. El primero carece de estructuras, o por lo menos, tiende a prescindir de ellas. El concepto, en cambio, es un conocimiento estructurado. Debido a esto, lo percibido a nivel intuitivo no se puede definir, (definir es delimitar), se capta como un elemento de una totalidad, se tiene una vivencia de una presencia, pero sin poder expresarla adecuadamente. Aquí está también la raíz de la dificultad para dar ejemplos concretos de este conocimiento Intuir un valor, por ejemplo, es tener la vivencia o presencia de ese valor y apreciarlo como tal, pero con una escasa probabilidad de poder expresarla y comunicarla a los demás.
Como pensamiento filosófico es comprensible que el ser humano tenga y deba conocerse y conocer el entorno en el que elige vivir. Así como las personas que incluirá en su diario vivir. Dentro de las elecciones que deberá hacer, se encuentra el estigmatizado concepto de ‘la media naranja’ y la elección de la pareja perfecta que lo acompañe el resto de su vida. Sabiendo que ninguno de estos dos conceptos existe como tal, aunque si como la frase hecha y deshecha a lo largo de la historia de la humanidad.
Dentro de las posibilidades de elección, existe la posibilidad del conocimiento. Conocer a la otra persona, a las otras personas, muchas situaciones e infinidad de variaciones en los comportamientos durante las etapas del conocimiento. La razón y experiencia son la causa del conocimiento.
El dogmatismo, el escepticismo, el subjetivismo y relativismo, el pragmatismo, el criticismo.
1.- El dogmatismo.
Para él, resulta comprensible el que el sujeto, la conciencia cognoscente, aprehenda su objeto, esta actitud se fundamenta en una confianza total en la razón humana, confianza que aún no es debilitada por la duda.
El dogmatismo supone absolutamente la posibilidad y realidad del contacto entre el sujeto y el objeto.
Para Kant el dogmatismo es la actitud de quien estudia la metafísica sin haber determinado con anterioridad cuál es la capacidad de la razón humana para tal estudio.
2.-El escepticismo.
El dogmatismo frecuentemente se transforma en su opuesto, en el escepticismo. Mientras que el dogmatismo considera que la posibilidad de un contacto entre el sujeto y el objeto es comprensible en sí misma, el escepticismo niega tal posibilidad. El sujeto no puede aprehender al objeto, afirma el escepticismo. Por tanto, el conocimiento, considerado como la aprehensión real de un objeto, es imposible. Según esto, no podemos externar ningún juicio, y debemos abstenernos totalmente de juzgar.
Mientras que el dogmatismo en cierta forma ignora al sujeto, el escepticismo desconoce al objeto.
El escepticismo se puede hallar, principalmente, en la antigüedad. Su fundador fue Pirrón de Elis (360 a 270 ) . El afirma que no puede lograrse un contacto entre el sujeto y el objeto. La conciencia y cognoscente esta imposibilitada para aprehender su objeto.
3.- El subjetivismo y el relativismo.
El escepticismo sostiene que no hay verdad alguna. El subjetivismo y el relativismo no son tan radicales. Con ellos se afirma que si existe una verdad; sin embargo, tal verdad tiene una validez limitada. El subjetivismo, como su nombre lo indica, limita la validez de la verdad al sujeto que conoce y juzga. El relativismo afirma que no existe alguna verdad, alguna verdad absolutamente universal.
El subjetivismo y el relativismo son análogos, en su contenido, al escepticismo. En efecto, ambos niegan la verdad; no en forma directa como el escepticismo, pero sí en forma indirecta al dudar de su validez universal.
4.- El pragmatismo.
El escepticismo presenta una actitud esencialmente negativa. Formula la negación de la posibilidad del conocimiento. El escepticismo adquiere un cariz positivo en el pragmatismo moderno. El pragmatismo, al igual que el escepticismo, desecha el concepto de la verdad considerado como concordancia.
El pragmatismo cambia el concepto de la verdad en cuanto que es originado por una peculiar concepción de lo que es el ser humano. Dentro de tal concepción el hombre no es primordialmente un ser especulativo y pensante, sino un ser práctico, un ser volitivo.
5.- El criticismo.
Existe una tercera postura que resolvería la antítesis en una síntesis. Esta postura intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo recibe el nombre de criticismo. Al igual que el dogmatismo, el criticismo admite una confianza fundamental en la razón humana. El criticismo está convencido de que es posible el conocimiento de que existe la verdad. Pero mientras que tal confianza conduce al dogmatismo, a la aceptación candorosa, para decirlo en alguna forma, de todas las aseveraciones de la razón humana y al no fijar límites al poder del conocimiento, el criticismo pone, junto a la confianza general en el conocimiento humano, una desconfianza hacia cada conocimiento particular, acercándose al escepticismo por esto.
El criticismo examina todas y cada una de las aseveraciones de la razón humana y nada acepta con indiferencia.

Toda relación de pareja inicia con un importante número 1 uno, principal y único “el gusto”, que generaliza el todo visible, el todo escuchable, el todo auditivo.

El todo visible contempla, modos, movimientos, voz risa, sonrisa, mirada.
El todo escuchable encierra las palabras, frases, murmullos, respiración, tono de voz, timbre, pasos.
El todo audible alcanza el sonido de la respiración.

El todo respirable abraca el aroma de la respiración, el olor de la ropa, el humor corporal, los aromas repartidos del cabello y la piel.

De un importante número uno, llamado “gusto” se disparan lentamente el 2, 3, 4, y los tantos que se descubren en el momento a momento, en el día a día.

Suponiendo que debamos tener un límite obligatorio de cien (100) y enumerando cada uno por separado los gustos de la lista a completarse:

1- Gusto general
2- Mirada
3- Gesto en la sonrisa
4- sonrisa amplia
5- ojos expresivos
6- forma de caminar
7- forma de sentarse
8- seguridad al hablar
9- presencia profesional
10- presencia personal
11- convivencia en el entorno del otro
12- actitud de protección
13- actitud caballerosa\femenina
14- arreglo personal
15- puntualidad en citas
16- elección de lugares de paseo
17- detallista en tiempos\fechas\regalos
18- cumplimiento de planes
19- diversión sana con amigos mutuos
20- atención individual en lugares públicos

Suponiendo que este número siguiente marcara una segunda etapa, y que el tiempo en la relación ha llevado a pensar que se formaliza la relación:

21- Compromiso con la otra familia
22- convivencia en reuniones familiares
23- comportamientos en familia
24- sin cambios en salidas de pareja
25- crecimiento profesional
26- actitud con compañeros de trabajo
27- actitud con compañeras de trabajo
28- romanticismo en la vida diaria
29- cariñoso/a en cualquier momento
30- generosidad (económica)
31- apoyo personal
32- apoyo profesional
33- buen consejero/a
34- comprensivo/a
35- entendimiento
36- comunicación personal
37- escucha/mira a los ojos
38- comparte emociones
39- comparte sentimientos
40- seriedad

Del número siguiente en adelante, la etapa de relación cambia al plano sexual

41- Sensualidad
42- atención a las necesidades del otro
43- iniciativa
44- creatividad
45- frecuencia en las relaciones sexuales
46- romance y sexualidad
47- comunicación
48- transmite sensaciones
49- besos
50- miradas en publico
51- vida profesional y personal
52- combinación de proyectos
53- metas a corto plazo
54- sueños por alcanzar
55- sueños mutuos
56- metas compartidas
57- compromisos cumplidos
58- acuerdos personales
59- acuerdos mutuos
60- apoyo a las metas del otro
61- comprensión en fallas
62- comunicación profesional
63- tolerancia a las lagrimas del otro
64- tolerancia al mal humor del otro
65- capacidad de entendimiento
66- tolerancia al mal humor personal
67- apoyo económico
68- constancia en el desarrollo de planes
69- compromiso de unión (libre, matrimonio)
70- comunicación acerca de una vida en común (casa, hijos, familia propia)

De éste número en adelante se completa la lista de cien, considerando que la pareja ha decidido vivir en el mismo sitio.

71- Los planes inmediatos para la celebración de la unión; boda, fiesta, y todos los etcéteras que se te antojen.
(Todo esto conlleva a una serie de desacuerdos que pronto pasaran a segundo término, solamente que es importante considerar los niveles de tolerancia y la capacidad para ceder)

72- capacidad para compartir espacios
73- capacidad de respeto a la individualidad del otro
74- capacidad para servir
75- frecuencia sexual
76- frecuencia de salidas
77- compatibilidad de actividades
78- vida social externa
79- vida social en casa
80- amigos mutuos e individuales
81- apoyo profesional
82- apoyo en labores del hogar
83- comprensión en malos ratos
84- romance en casa
85- vida social individual
86- apoyo en enfermedades
87- convivencia con familias
88- solvencia de problemas financieros
89- arreglo y decoración de la casa
90- compra de bienes
91- acuerdos en la planeación de hijos
92- educación
93- tiempo familiar
94- tiempo de pareja
95- acuerdos con los hijos
96- relación de cada uno con los hijos
97- respeto a la educación de los hijos
98- crecimiento individual
99- crecimiento de pareja
100- comunicación

Pasados los años, si observamos en retrospectiva y comenzáramos del cien al uno. Veremos que el numero uno ha cambiado en su totalidad, puede ser también que uno o muchos de los puntos hayan desaparecido y se hayan quedado en el camino sin darnos cuenta.

Cuando alguno de los primero diez puntos, parecen no existir en la lista, y ésta se reduce a ochenta, aparece otra lista nada agradable de quejas y reclamos que poco a poco van mermando la comunicación armónica. (No hablaremos de éste montón de quejas, ya es bien sabido y no es necesario cercenar el contenido)

Por decir una cuantas y encerrando en dos o tres de ellas, unas de las más impacientes por entrar en la relación. La rutina y la monotonía, que estas traen consigo esa lista a la que me refiero, la de quejas, reclamos y reproches.

Aparecen dudas, los fantasmas, las ideas paranoicas de la existencia de otro/a, la posibilidad de ser engañado, traicionado. Pareciera que nuestra fabulosa lista de cien, está desapareciendo.

Si nos instalamos en la nueva inserción de cosas, casos y momentos ficticios que nuestra mente crea, este número fácilmente podría crecer de cero a cien en dos minutos (hablado, no escrito)

Si la relación ha llegado a su punto límite obligatorio de cien y la comunicación armónica aparece dentro y fuera de casa y del interior al exterior de cada uno, es señal de que se supo caminar de uno a uno, paso a paso cubriendo el requisito y así, tener una vida apacible, armoniosa y llena de palabras que decir y mucho silencios que no hará falta descifrar.
Hasta aquí, y del cien al uno, se puede entonces, repasar, recordar, atesorar y decidir crear una nueva lista e iniciar la creación de nuevos recuerdos y nuevos sueños. De viejos, quedara una amistad, muchas sonrisas, miles de recuerdos.

La parte insípida de éste camino, llega cuando en el numero 41, (sin intención alguna o alusión a las leyendas que se relacionan con este número) alguno de los dos decidió no comunicarse con honestidad. Cuando las suposiciones de lo que el otro es, o ya no es, de lo que hacía y dejo de hacer, de lo que piensa y deja de pensar. Además de una lista más extensa aparece de manera individual y secreta en la mente de cada uno: la lista de justificaciones; es que…, lo que pasa es…, no es mi culpa…, es mi culpa todo el tiempo…,) Todo esto deja de ser comunicado al otro, aunado a todo esto, nos atrevemos a atiborrar el pensamiento con más absurdos, con frases hechas recogidas al azar y escuchadas por otro par de aburridos: …si te digo, te vas a enojar…, para qué preguntas si ya sabes…, es que no me escucha…, no tengo nada, déjame en paz…, siempre estas cansado…, antes me decías, antes me lo hacías, antes, antes, antes…

Y dejamos pasar el tiempo dedicándonos a lo otro, lo que sea, muy importante o no y logramos evadir la necesidad de hablar, de expresar lo que se siente, las faltantes, los huecos que se han ido creando sin querer. Dejando así que la conformidad y la comodidad sean entonces el numero uno y dos absolutos en la relación.
El otro/la otra se instala en momentos vulnerables, pasando de ser esporádicos hasta convertirse en estado de ánimo regular. Las sonrisas de otros y otras se hacen importantes en las vidas de los dos. Las palabras de los otros y otras, las inteligencias, desarrollos conocimientos de los otros y otras provocan que cada uno se vaya sintiendo mas y mas vacío.

No siempre se trata de ser infiel físicamente, no la mayoría de las veces se es engañada/o con intención precisa de lastimar al otro. Se trata de despertarse uno mismo, de saberse contento, de saberse vivo, alegre, jovial. Y no todas las veces se busca otro/a para tener una noche o un rato de sexo arrebatado porque la vuelta a la realidad puede no ser lo más agradable.

La verdadera infidelidad es encontrar fuera de la pareja, a un interlocutor, quien escuche y a quien escucharle novedades que provoquen risas espontaneas y que haga latir el corazón y las vísceras solo por el hecho de tener un timbre de voz distinto o un vocabulario diferente.

¿Sera por eso que se gusta tanto de la televisión? ¿De los noticieros y las novelas? ¿De los periódicos y los libros? ¿Para huir en cierta forma de un mundo de monotonía en que siempre se escucha lo mismo?

Hablando de televisión (sin mencionar con extensión el absurdo y la mediocridad) los comerciales, no se cambia el canal por el comercial en sí, se cambia porque el tono de voz es el mismo, el producto, los beneficios, la marca, el color…es lo mismo, es un: ya lo vi…, ya me la sé…, no me interesa…, (sin tomar en cuenta el costo de la mercadotecnia) si el anunciante ofreciera el mismo producto con diferentes opciones de audio, de lenguaje, de colores, de oferta, posiblemente serian más vistos y no se cambiaría de canal en cada corte.
En esto se convertirán las pláticas diarias, en comerciales aburridos, por eso será que se cambia el canal: ya sé…, no me interesa… Es un poco de: buenos días, otra vez lo mismo, bla, bla, bla. tan, tan, buenas noches.
No se ofrecen soluciones en estas letras, al menos, dentro de lo estudiado a nivel filosófico, psicológico, intelectual, estructurado, no existen soluciones efectivas para una larga y pacifica relación de pareja. Eso, como todo aspecto de la vida, depende total y absolutamente de cada uno.
Hasta ahora se ha leído un poco…Continúa….

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