Regalo empalagos

Buscaba tu nombre entre los tiempos esos que nos deshicieron. Encontraba a veces una que otra lágrima perdida y escuchaba la voz lejana, que hecha polvo a veces me abraza de madrugada.
Buscando en un rincón los brazos que no son más, tropezando con la respuesta en el tiempo que te hizo, el que recorrieron mis pasos sin tus manos.
El tiempo humedece aquella caja de recuerdos, con recados de semáforo, boletos de cine, envolturas de chicle, la cajita donde imaginé un día, guardar tus besos.
Eso que ya no existe se desprendió de una nube rota, dejándolo caer en el ataúd donde buscaba tu nombre. L.Ruiz 2015

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Despertar durmiendo

Se acabó el viento persistente de luces y blancos contornos, se desvanece el aroma de verano en primavera y poco a poco la luna sonríe en la altura del hemisferio vecino. Se acaba la nochecita de tonos en mil cumbres y se apaga el farol de la quieta morada. El verdor del campo se recuesta en un resquicio del tiempo, la triste sombra del vagabundo busca el veril de su descanso. La noche, acurruca los pensamientos de azúcar y acaricia los perpetuos deseos de ensoñación diaria. Buenas noches –besa la luna- que mañana, la promesa vieja cobrará vida y sorprenderá el existir de los ojos brillantes. L.Ruiz 2015

Dormir

Voy a dormir creyendo que es de noche,
y despertaré un día creyendo que el sol espera.
Aunque el viento no sienta mi presencia
ni el horizonte note mi ausencia
saltaré en el fondo de los atardeceres y cantaré sonajas y timbres.

Voy a despertar una noche de resplandor cuando se duerman los abetos
y perseguiré el llanto de los fantasmas.
Una noche, cuando me duerma de verdad
soñaré que voy de prisa a alcanzar el sueño que me vestirá de lluvia
y de pies juntillas, atraparé el tiempo me cobijará de dulces sonrisas
que pueden ser las tuyas, o las tuyas…
L. Ruiz 2015

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No más preguntas

Ya no preguntes por qué lloro
no hace falta que busques las razones de mi risa
es tarde para que te cuente por qué tengo miedo
el tiempo te pasó en silencios alrededor de palabras
 
No hace falta que observes mis pasos ahora tan lejanos
no es tiempo de buscar cercanía, ya en la distancia se perdió
no es hora del abrazo, ya los brazos desaparecieron
 
No pierdas tu tiempo aletargado en palabras obsoletas
ya los oídos no escuchan
el perdón perdió su turno, no se formó a tiempo
y las soluciones se evaporaron en medio de la incertidumbre
 
Es muy tarde para encontrar lo que se han llevado tantas lluvias
y muy temprano para decidir la permanencia
pasó el tiempo, pasaron años guardando desacuerdos
 
No, no, el tiempo de los besos se acabó sin ser usado
no hay tiempo para reclamarlos
no hay recuerdos y no recuerdo tampoco
como se besa ninguna boca
 
Es tiempo quizá, en que el silencio luminoso
haga su entrada triunfal en el tiempo
se quede en el olvido el ruido de ayeres
quede solo el respeto al tiempo vivido
 
y el segundo siguiente empiece a sonreír
los segundos siguientes bailen mi canción favorita
los minutos que siguen canten y silben
las horas que vienen escriban letras de colores
 
Es tarde para tanto entre dos
entre medias tintas y sinsabores
se quedó esperando la zozobra
se aburrió de esperar el sentimiento
 
Se acabó el tiempo de dos
quede tiempo, entonces  para cada uno
tiempo en el que nunca más
habrá nada que preguntar
 
La realidad, no preguntaste nunca por qué lloro
es que siempre te dio miedo conocer la razón
L.Ruiz 2014

Y cumplo…

…esta época que tiene tantas acepciones, algunas variantes y muchas excepciones. Pocas reglas y un montón de obligaciones. Días en que la cursilería no tiene límites y los deseos están llenos de trámites. Una temporada rara, en la que se cumple a ciegas.

Mas de esto, un poco da permiso para irrumpir en la mente de aquel alejado, de aquellos ojos que hacen suspirar. De la sonrisa esa, que cuando suena se queda brillando hasta el siguiente encuentro. Es el mejor pretexto para que no se tome a la ligera un sentimiento, aun cuando se olvide dos días después. La época navideña se presta para andar de irreverentes y atrevidos. Diciendo, atrás del abrazo, un te quiero ‘deveras’. Detrás del buen deseo, el ‘deseo del bueno’.  Escondido en el beso, un ‘me encantas’.

Y muy por encima de todo eso, puras verdades que por la temporada no se notan. Es pues, una de las  magias de navidad, decir que se dice y que no se sepa todo lo que se dijo. Yo te quiero abrazar a ti, porque la verdad, me gustas mucho. Te quiero dar un beso porque la verdad me gustas mucho. Te quiero desear feliz navidad, porque me gustas mucho. Y quiero que tengas toda la alegría del mundo pues porque me gustas mucho. Mañana o el año que viene lo olvidamos y ya.

Buen pretexto para eso y más, pásatela…..por donde quieras, como quieras y Salud! L.Ruiz 2014

Querido Santa:

De niña me enseñaron a escribirte cartas, escribir siempre me gustó entonces no me era difícil dejarte una carta cada año debajo del arbolito. No sé si recuerdes ese arbolito, o todos lo que se ponían. Cada año estaban decorados diferentes. Tú no sabías, claro, porque tú llegabas cuando ya todo estaba listo y por cierto, cuando no había nadie en casa.
(Hoy tengo los ojos en el corazón de aquella niña, otro día te escribo como adulto aunque no te va a gustar nadita)
Además de casi cada fin de semana,  al principio de cada diciembre, mi papá nos llevaba al kilómetro 23. La excursión tenía el propósito de ir a escoger el pino, recoger piñas, heno, musgo y piedritas del río. Todo era para la decoración, ya en casa pintábamos las piñas y armábamos el nacimiento, que por cierto nunca estaba completo y había que comprar un burro nuevo, o pegarle las patas a algún borrego, era una casa donde había niños no se podía esperar menos. El árbol lo recuerdo gigantezco, por supuesto no lo era, así lo veíamos, en especial cuando había que treparnos a colocar la estrella. Se colgaban esferas de vidrio soplado hechas en Tlalpujahua y con las piñas, los grandes hacían arreglos que quedaban por toda la casa. La escarcha no siempre era la misma, nunca estaba bonita al salir de la caja entonces inventábamos, alguna vez con malvaviscos, otras con palomitas y mucho heno colgando de las puntas del pino.

El nacimiento tenía de suelo musgo fresco y muchos monitos, hasta soldaditos de plástico le puso una vez mi hermanito. Ahí, entre las ramas estaban las cartitas, todas bien ordenaditas y con la mejor letra de todo el año. ¿Sabes qué? Siempre te quise preguntar cómo hacías para saber de nosotros, porque en las cartas que nos dejabas como respuesta, a veces nos tocaba algún regaño (¿) ¡cómo sabías! Y los regalos, tuve la suerte de tener todos los que te pedí y los recuerdo. El hornito mágico en el que jamás hice un pastel, no sé para qué te lo pedí. La muñeca tuti, esa tan bonita y bien chiquita, tuve otra muñeca Fabiola, la muñeca que camina por sí sola, asustó tanto a mi hermano que la “operó” para sacarle el monstruo de adentro dijo. Cierto era horrible. Luego me trajiste otra, no entendí, yo solo te pedí una vez una mona, en realidad nunca me gustaron. Es que mi lista de juguetes no incluía muñecas ni juegos de té, ni pinturitas y esas cosas, incluyó el espirógrafo para hacer figuras y diseños de colores, el pizarrón mágico ese de polvo de imán algo así, para dibujar.

No sé qué contendrá mi lista para esta navidad, hace tiempo dejé de poner arbolitos y nacimientos. No, no tiene nada que ver con traumas o decepciones ni de recuerdos y nostalgias. Los tiempos cambian y los rumbos del sentimiento tienen un destino distinto sin necesidad de recordatorios rojos, verdes y dorados.
A veces me acuerdo de ti, dejé de acordarme desde aquella vez que te convertiste en mis Papás…

Y este año, si de menos pongo una serie de luces de colores en algún lugar  ¿te parece si me traes un frasquito de loción English Leather? ES que extraño mucho a mi Papá. L.Ruiz 2014

Ranas

Se estampa una palabra rara en el cristal de agua perniciosa y las ranas no tienen un salto más. Cuando la lluvia de dientes de goma se esfuerza por ahogar las letras, es entonces que las hojas de papel cortado destrozan la idea de rendirse ante un portal desierto y,…

Ningún desierto existe ahora que los entes difusos de piernas largas se entorpecen en el espacio unos a otros, porque las señales invisibles del mundo los hacen sordos y mudos y ciegos.

Cada una de las arenas de un desértico espacio se ha transformado en clicks, zumbidos y pulsaciones. Esa palabra rara estampada en el cristal es eso que hoy, puede ser el peor de los tiempos y que serán por cierto, el mejor de los tiempos cuando el agua y las ranas no tengan más mundo que respirar.

L.Ruiz 2014

Que nadie me vea

Volver al horizonte

Aquel que parecía único, que era único. Un horizonte marcado por certezas, por necesidades, por complacencias. Un horizonte que abarcaba los kilómetros necesarios para sostener a tantos que con una sonrisa llegaron a él. Parece que un día se desplomó y con él, en esa misma línea cayeron todos a un abismo del que aun tantos no logran salir. Los pocos, enfilaron sus pasos hacia la nada, construyendo caminos, pensaban que quizá los demás encontraran las huellas y los alcanzaran. Nadie espera, todos caminan. Ninguno se regresa, habría que volver a imaginar un horizonte, igual como lo hicieron la primera vez. Los que se perdieron porque pensaban que ahí había terminado todo, no quisieron levantar la mirada, escuchar las voces, nadie sabe tampoco que pasó con aquellos que se quedaron, sin embargo es fácil imaginar, se dieron por vencidos al mismo tiempo y como eran muchos, se compadecieron unos de otros y decidieron que eso era su final. Los otros aun no llegan a su horizonte aunque ya lo tienen perfectamente bien imaginado. ¿Quién se queda? ¿Quién se va? ¿Quién quiere llegar? Yo, ya me fui.  L.Ruiz 2014

 

Temporal

Desde octubre, sin razón alguna, no visitaba ningún centro comercial, ni tiendas de autoservicio, ninguna tienda. Pensaba entonces que los arreglos navideños no debían estar a la venta aun, revueltas con sobrantes de septiembre, Halloween y día de muertos. Pensé también que eso era lo que provocaba que el espíritu navideño desapareciera y con ello el año avanzara significativamente más rápido.

Hoy, después de dos meses, fui a un centro comercial ¡ahí estaba eso que llaman espíritu navideño! El olor a pino fresco, las luces, las esferas, los nacimientos. El aroma, el aroma. Y entonces recorrí los pasillos, disfruté ver a la gente cargando bolsas con adornos, los niños de bufanda y gorro. Un santa clos en espera de los chicos para la fotografía. Si ya sé, consumismo y deudas. Solo que me refiero a que haber dejado pasar el tiempo sin ir a un lugar comercial, me regresó de pronto a eso que hace que uno sienta que la magia de diciembre navideño está en el aire. L.Ruiz 2014

Noviembre solo

Noviembre solo, silencioso, quieto. Enfurruñado lo veo, inquieto. Olvidó tomar de la mano al otoño y el otoño también avanza solo, menos inquieto, más bien confuso. Se han encimado las estaciones aplastando al otoño ¿y Noviembre? Él se desconoce, se arrincona porque agosto ha tomado su lugar, o julio o el verano. Hoy, era tiempo de abrigos y botas y cobijas acolchadas, aun no y noviembre no sabe si quedarse o desaparecer entre la tiniebla de un sol que no termina de ocupar el lugar que le corresponde en otoño.

Noviembre llegó porque el calendario lo dispone, solo que el sol de verano se opone. Otoño revuelto con verano, julio y casi diciembre

¿Y el invierno? Aún está dudando si podrá adjudicarse el mismo cetro de nevadas y fríos, al menos en la frontera, a donde ni siquiera las lluvias han querido llegar, porque el verano se ha estacionado sin pedir permiso y le divierte ver tanta confusión….yo podría quedarme en un verano eterno bajo el rayo del sol. L.Ruiz 2014

Sol en retirada

Qué calladito y quieto queda todo después del calor de verano. Que tristes de pronto, se ven los ojos del mar. La lluvia toca con cuidado la hoja del árbol solitario. Un paisaje que solo se detiene un poco y se prepara en gran suspiro para recibir la nevada, después, todo será una enorme sonrisa de bufanda verde. LRuiz 2014

Dos del doce

Muy de mañana
la lluvia sonríe
es un velo que abraza tiempos
amores y recuerdos cristalinos

Una lluvia silenciosa
se escurre despacito
en el espejo de la memoria
borrando la huella del ayer

Una lluvia de papel
en la que se escribe la aventura
la decisión, la novedad
la esperanza, la locura

Empieza diciembre tierno, sutil
un diciembre de mirada dulce y cariñosa
anuncia la lluvia casi cursi la llegada de flores
de regalos de colores y murmullos de seda

La llovizna que amaneció
acariciando los dos lados del crisol
despertando el deseo de tocar el beso nuevo
en el doce que recién inició.
L.Ruiz

Además de nostoros ¿quién se la sabe?

Podemos no saber nada de estructuras
ni entender de restos y manifiestos
conocer poco de abreviaturas
o perdernos fácil entre recovecos

Y te sé, y me sé, nos sabemos
cada cicatriz y cada enorme delicia
cada partícula de nuestros venenos
y la entera sensación de una caricia

Sabemos además de todo esto
de los labios, de las lenguas, del desdén
de los hermosos y repetidos gestos
y tenemos  la certeza guardada en almacén

Y además de nosotros, ¿quién se la sabe?
quién como estos dos  se hunde
abrazando el universo con los sueños
respirando el calor que en el pecho duerme

Y además de nosotros ¿Quién se la sabe?
si juntos aplazamos la conquista fugaz
detenemos a pulso la prisa
y agonizamos en el tiempo voraz

¿Quién se la sabe entonces?
Si de verdades y escondites se arma la vida
Y con sonrisas lejanas  y puentes de bronce
la distancia en las manos queda derretida.

Enséñame a cantar dentro de tu voz
mientras ensayo a bailar en tu respiración
porque nadie más se la sabe
como hemos aprendido los dos.

L.Ruiz 2014

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