Mi tributo al agua

 

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La natación y el inglés pueden sacarte de apuros  -me dijo con su voz casi apagada.

La natación y el inglés, me sacaron de apuros –dije hoy al cielo brillante del color del aluminio-

Esto me puede hacer llorar y la lluvia se encargará de confundir las lágrimas, solo yo sabré reconocer el sabor de cada gota.

Ya el agua en todas las albercas de mis vidas, han cumplido su tiempo y su espacio conmigo.

Te digo –me sacaron de apuros-  y además, tú no lo sabes, me hicieron aprender de cada una de las personas que confiaron su existencia a mis manos, cada alma temerosa de nadar, cada espíritu arriesgado.

Hoy lo bebés que se durmieron en mi hombro mientras los paseé en el agua, los pequeñitos que lloraron en mis brazos y aprendieron que conmigo estaban seguros, cada bebito que reconstruyó su gestación, son ahora niños, algunos casi adolescentes que aun saben quién soy y lo que fui en un tramo de sus vidas. Hoy sé que ellos tendrán un lindo recuerdo de su maestra de natación.

Y esto -te lo digo- la natación me quitó migrañas que azoraron tiempos,  me sacó del apuro emocional y me hizo saber que si pude enseñar a nadar a un pequeñito, podía fácilmente enseñarme a mí misma a nadar por esta vida. Eso me enseñó mucho más de lo que pude haber enseñado yo.

Es una lista interminable de personas todas diferentes, hombres, mujeres, jóvenes. Cada uno con su propio miedo, su propia historia, su propia determinación. No podría nombrar a cada uno porque la cuenta se aleja más allá de lo que puedo contar.

A ti, y a ti también. La enseñanza que me regalaste es un tesoro que hoy me ayuda a despedirme de ese trayecto de agua. A decirle adiós al tiempo de gritos y regaños que te ayudaron a vencer tus miedos, a abrazar el tiempo de porras que te acompañaron en tu primera competencia.  Puedo decirle adiós con enorme agradecimiento a todo aquello que me hizo porque tú estuviste ahí.

El agua, las clases, la disciplina, la perseverancia y el aprendizaje mutuo será siempre un complemento importante para seguir. Las albercas y mis grandiosos alumnos ayudaron y dieron soporte también a mis letras, con su apoyo se construyeron letras y libros, pasos y viajes.

El agua fue paciente con las letras, ha llegado el momento en que ahora las letras retribuyan ese apoyo y sean ellas quienes le den apoyo a una alberca solo por el placer de nadar.

A partir de  hoy las clases no serán, entiendo el lenguaje de mi cuerpo y mi cerebro, me dicen que terminó y que debo cuidar la estabilidad de mi salud y mi persona. Acepto el final del ciclo y obedezco .

Y a ti,  en tu más allá, el apuro fue superado de muchas formas, gracias por la advertencia, la tomé con el alma y el corazón.

Te ofrezco hasta tu cielo ahora las letras y nos vemos ahí, cuando la respiración se acomode bajo el agua y deje mi cuerpo recorrer el espacio sin peso y sin ruido.

Ahora te toca enviarle a las letras las alas que me reglaste a mí antes de partir, yo pongo la mano y tú me dictas.  L.Ruiz 201

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