Zapatos prestados

Rigoberta Menchú en la sociedad guatemalteca, en la mexicana, en el mundo, en la vida indígena en el tiempo olvidado de los países. Un personaje que nunca había pedido prestados los zapatos a nadie. Ha caminado con su propio pie y sus propias sandalias.

Se ha cobijado con su rebozo y no se había protegido con ninguna bandera. Ella no rescata tradiciones, vive en ellas, predica con el ejemplo, no lo impone. No busca seguidores, necesita acompañantes. Desde su trinchera, alrededor del mundo indígena, agazapada a veces, en pie de lucha muchas más, alzando su palabra como arma principal y silenciando sus pasos mientras recarga municiones de palabras. Ella no le sonríe a cualquiera ni le da la mano a todos, elige a quién, con quién y por qué.

Los gobiernos saben que unirse al enemigo es la mejor forma de derrotarlo y cuando el gobierno teme, se unen al enemigo y la mano que extienden se llama dinero. Saben a quién extenderle la mano y saben la necesidad del enemigo.

Rigoberta se convierte de pronto en el enemigo, como en su tiempo fue el Subcomandante Marcos y la caravana indígena chiapaneca, o la señora Isabel Miranda de Wallace o el mismo poeta  Javier Sicilia. Todos los ciudadanos que han tenido fuerza y han buscado poder en favor de la sociedad han tenido que “darle” la mano al gobierno temeroso, algunos se rinden, otros se alejan, otros se pierden hasta que son olvidados.

El turno de Rigoberta llegó, tristemente se ha colocado a nivel y sonrió a quién no debía, se ha cobijado ya con una bandera, parece que puede perder su rebozo y ha recibido la disculpa en forma rectangular, con firma y todo y con eso, le acaban de prestar unos zapatos.

El fondo del asunto puede ser complicado, confuso o muy simple solo que, después de los insultos a los indígenas por parte de varios políticos se reduce a una sola imagen, la rendición… otra vez. L.Ruiz 2015

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Por si acaso…

La mandala y el barista

No sé si ellos lo sepan, no sé si la idea original sea esa. Me gusta hacer dibujos en cualquier papel que después rompo, tiro o meto en cualquier cajón. Tardo a veces horas haciendo muchos y a veces solo unos minutos haciendo uno. Los hice sin saber la relación entre mi mano, el tiempo y el cerebro. No siempre me enorgullecen los dibujos terminados, lo que me satisface es la sensación que queda. Se ordenan las ideas, se equilibra el pensamiento, se queda la mente en blanco, los ruidos en mi cabeza desaparecen. Después, caminando se llena poco a poco, con orden el vacío y el espacio en blanco, una enorme y placentera sensación de libertad de pensamiento.

He observado a los Baristas cuando dibujan con la leche sobre la espuma y el café, por unos segundos quizá un minuto ellos fijan su vista en el chorrito de leche, mueven despacio el vaso, imagino que su mundo alrededor desaparece, el establecimiento sus ruidos y la gente no existen. Entregan en seguida, una flor, una planta, un nombre, una Mandala que no es para ellos, no es para los clientes, es para su tiempo y su mente.

Me imagino que es por eso que la pasión del Barista es inagotable, porque en cada taza se rehacen, se reconcentran y es como si después de cada una de sus mandalas de leche, espuma y café volvieran a empezar de nuevo, como si vivieran muchas veces la misma vida, en el mismo día y con muchos cafés en turno.

A mí, la verdad no me importa qué dibujen porque lo revuelvo o le pongo la tapa y lo disfruto, de seguro esa desconcentración del mundo, la tranquilidad y gusto con que dibujan los baristas va dentro de la taza y es parte de la delicia de un buen café. L.Ruiz 2015

 

El mar de hoy

Caminando las maderas que hacen línea hacia un horizonte muy cercano, caminando los empedrados que hacen las veces de camino. Paseando mis pensamientos por la orilla del mar y montando la mirada en las rocas silenciosas. No más huellas que se borran con la siguiente ola, ahora el mar dejará su huella en mí y hago fila para que la ola siguiente me moje los zapatos, el pantalón, la chamarra, la cara.
Un salvavidas hace señas a lo lejos, le respondo agitando la mano, me llama. Que me salga del agua, parece decir, no hago caso y me adentro un poco más. El salvavidas baja corriendo, ha de querer salvarme la vida, y mi vida ya está salvada –pienso- Me pregunta si estoy bien,
Por supuesto –le digo- solo quiero llenar mis bolsillos de arena. L.Ruiz 2015

De poco

De bruces contra el retrato invisible de sonrisa quebrada y lágrimas resecadas en el espacio. La punta del dedo delineando el tiempo invisible, sordo, tan peligroso reflejo. Los ecos de las voces esparcidas por el suelo y los recovecos de las inspiraciones perdidas en los bolsillos. Puños de sueños condenados al vacío. El aullido del tiempo recae despacio en el vapor de la luna y el universo se detiene para acallar los lamentos enloquecidos. Reposo del murmullo, silencio del ahogado. De vuelta al infinito con las caras cubiertas pretendiendo que el retrato aquel no es invisible. La necedad, todo siempre es imaginación. L.Ruiz 2015

Secreto

De chiquito, mi hijo llegó a casa y vio la cama destendida y me preguntó si me sentía bien.
Dije -sí, ¿por qué?
-Es que la cama está destendida y los trastes sucios en la cocina.
Bueno, -contesté- te tengo que contar un secreto que tienen todas las mamás y que no le dicen a sus hijos: También nos da flojera, igual que a ti. También me canso, igual que tú. También me aburre hacer tareas de la casa, igual que a ti. Y también nos enfermamos a veces, igual que tú.
-Ah bueno, entonces yo tiendo la cama y lavo los trastes.
¿Las mamás tienen más secretos? –preguntó después
-También lloramos, nos ponemos tristes, a veces también queremos hacer berrinches y tirarnos al piso a patalear y además nos equivocamos muchísimas veces.
-Es chistoso eso –dijo- entonces cuando te vea dormida o cuando la casa esté desordenada yo te ayudo. Y si un día quieres llorar yo te abrazo.
(anécdota real que despertó una prima linda que vive en el universo y que se encarga de recordarme que las semillas que sembré dieron su fruto) L.Ruiz 2015

Escribo

¿Qué escribes novela, cuento, poesía, narrativa?
Escribo sin estilo, tiempo o estructuras establecidas. Escribo palabras silenciosas, etéreas, amorfas. Si tu oído las escucha, tu cerebro las imagina y tu corazón las siente, serán el estilo que tú quieras. Si no las escuchas, ni las imaginas, ni las sientes, no importa, es que no fueron escritas para tus ojos. L.Ruiz 2015

Comunicación real

¿Te mando un twit?
-No soy tan breve
¿Un mensaje en el Facebook?
-Demasiado silencioso
¿Un correo electrónico?
-No estoy tan lejos
Y Entonces, ¿cómo nos comunicamos?
-Nos vemos en el café, juntos seremos tan breves como la tarde, tan silenciosos como el horizonte y tan lejanos como la luna llena. Podremos tocar las palabras, darle música a los mensajes de los ojos, podemos bailar con la comunicación del alma. Nos vemos en el café, por favor, no lleves tu celular. L.Ruiz 2015

¿Que si soy fan de Hombres G?

Me parece que más, soy fan de aquella chamaca que fui.  Que con todo y el camino empedrado que anduvo con su chiquillo de la mano, en búsquedas, encuentros y crecimiento, siempre se topó con alegrías que la hicieron olvidar por momentos que el mundo tenía mucho más que una lagrima amarga porque,  si, Hombres G estuvo, con sus canciones en ese recorrido.

Algún concierto por allá del 87, un montón de letras que la hicieron llorar o reír y bailar. Soy fan de aquella que creyó minúscula, soy fan de un pedacito de mi vida que no fue sino el escalón para empezar a subir, despacito esta escalera que aún no termina.

Si, entonces pues, soy fan de Hombres G, hoy me vi de nuevo y hoy me abracé con cariño, porque la que caminaba y caminaba soñaba con esta que ahora soy.

A veces los conciertos que se reviven, hacen que nos reconozcamos y nos conozcamos vivos a través de la música.

El boleto fue mi regalo de cumpleaños y con mis ya mero 50, me declaro hoy  fan de Hombres G. Y de mí. L.Ruiz 2014

De cristal

Era un puente hecho de ventanas, el recorrido transparente. Abajo, una parvada de aves. Caminando sobre los cristales, en mi mano un libro enorme que no alcanzo a reconocer, en la otra, tu mano.

Colgando de tu hombro un portafolio de piel, en tu mano dos libros, uno azul con llamas amarillas el otro, uno rojo con imágenes blancas y violetas, en tu otra mano, la mía.

Tu rostro, el que conozco, barbado blanco, tu sonrisa por debajo del bigote mostrando tus blancos, blancos dientes. Tu voz, se perdía al final del puente, ese, hecho de ventanas, transparente.

Decías –escucha mi corazón que late rápido- y tu voz se disipaba en el aire.

Dije –esto es ridículo- y apretaste mi mano que temblaba.

Dijiste –deja que se sienta porque al terminar el puente, también desaparezco yo-

Era un paseo sobre los cristales que terminó justo cuando yo quería besarte, porque no tuve nada que decir.

Y desperté…

 

(HL) L.Ruiz 2014

Verano

Noviembre solo, silencioso, quieto. Enfurruñado lo veo, inquieto. Olvidó tomar de la mano al otoño y el otoño también avanza solo, menos inquieto, más bien confuso. Se han encimado las estaciones aplastando al otoño ¿y Noviembre? Él se desconoce, se arrincona porque agosto ha tomado su lugar, o julio o el verano. Hoy, era tiempo de abrigos y botas y cobijas acolchadas, aun no y noviembre no sabe si quedarse o desaparecer entre la tiniebla de un sol que no termina de ocupar el lugar que le corresponde en otoño.

Noviembre llegó porque el calendario lo dispone, solo que el sol de verano se opone. Otoño revuelto con verano, julio y casi diciembre

¿Y el invierno? Aún está dudando si podrá adjudicarse el mismo cetro de nevadas y fríos, al menos en la frontera, a donde ni siquiera las lluvias han querido llegar, porque el verano se ha estacionado sin pedir permiso y le divierte ver tanta confusión….yo podría quedarme en un verano eterno bajo el rayo del sol. L.Ruiz 2014

Sin prisa

Vuelven los 19 días y las quinientas noches de Sabina. Ese Sabina sí que sabía eso de querer mucho en poquito tiempo. Si pasaron por su vida amores fugaces de 19 días, sabía muy bien que no sería el único ni las únicas.

Voy en quinto día de la quincuagésima vez y contando…confieso que los 19 días de mis muchas veces, no han sido tan difíciles como cada una de las quinientas noches que aún no terminan, se han acumulado.

Aun cuando el recuerdo de día desaparece, las sombras de la noche se escurren en los sueños, esas sombras que hablan, que susurran improperios, tocan lugares que despiertan con un soplido. Esas sombras son todas, esos amores que cumplieron su tiempo de día y vuelven cuando les da la gana solo para despertar las ganas y dejar incendiado el recuerdo, huyen después porque le temen a la luz y su tiempo de día ya terminó.

L.Ruiz 2014