No vela

Estoy trabajando en una novela nueva. Se parece a muchas novelas, es que todo en el espacio es una. Está llena de realidades que parecen mentira y llena de mentiras que parecen verdades.
Hay gente que no existe y la pongo a existir con letras, hay algún loco que es muy cuerdo y muchos dementes que saben vivir. Incrusté un medio negro que no supe cómo llamarlo porque hoy todo se confunde con racismo sin importar cómo lo digas. Tengo un par de monjes que se tallan los ojos con las mangas de la túnica y no pueden caminar, a veces cantan, solo que les duele la garganta por tanto silencio. Hay un imbécil que aún no tiene nombre y una estúpida loca que no sabe cómo llegó a ser parte de este juego de letras, ya se enfadó con uno de los monjes y todavía no sé por qué. No, no hay muchos animales, ni troncos parlanchines y no, tampoco puse a hablar a las comadrejas, esas solo pasaron cuando el imbécil y el negro gritaron que necesitaban salir de las hojas, que dizque ese no era su lugar. Les dije que ahí se quedan y cambié de hoja rápido. Los tengo que entintar a todos antes de que se me salga uno, hasta le puse bigotes al negro por gritón. De una cueva cerca de los montes, salieron tres salvajes y arañaron al loco, que de una patada las puso a correr, los voy a encontrar por ahí de la página setenta y ocho. Es un montón de gente que por alguna razón siguen el mismo camino, aun cuando yo les dibujé más de cien. Una tragedia les espera a todos estos, y no es necesario que yo la invente, solitos están construyéndola con sus propias manos. Creo que me quedaré a ver cómo se hacen pedazos, después yo rompo las hojas y tan, tan. Nadie vivió feliz para siempre.

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¿Era?

¿Y viste el cielo? ¿Te fijaste en el horizonte?
Siempre lo veo, siempre me fijo, era todo tan lejano.
¿Era?
Sí, como esas veces cuando vuelves a la casa de la abuela y el jardín se redujo, los columpios no son tan altos ni las cuerdas tan largas, cuando gritas en el patio y tu voz se aleja hasta la casa de enfrente. Como cuando la carrera por la cuadra era eterna y tomaba sudor y rapidez para llegar a la otra esquina. Todo era tan grande, tan lejano, tan inalcanzable.
Subir un cerro y cruzar un río requería, además de valor, de tiempo. Eso tan imponente ante los ojos, ese querer llegar, lograrlo y regresar. Comer galletas y seguir corriendo, detenerte a beber agua de la manguera en la casa del vecino.
!Éramos tan pequeños!
Hoy, las estrellas se ven aquí, en la punta de la nariz. Se puede rasgar el cielo con las uñas y alcanzar el horizonte en tres zancadas, la voz rebota en las paredes, ya no hay eco ni voces que respondan en el aire. El espacio de los cerros y los montes se llena y se rellena de concreto y modernidad.
Cada día todo es más cercano, todo queda manoseado porque todos lo alcanzan, todo se ensucia tan rápido. No, no es que ahora sea grande, seguimos siendo y somos aún más pequeños que antes, es solo que alrededor todo se junta, oprime y el horizonte cada vez se ve más cercano, como limitando la posibilidad de llegar más lejos.
O, ¿es que ya llegué a donde debía llegar? L.Ruiz 2015

Solo para caballeros

Cuando la vida se me detiene, cuando el tiempo me vuela los cabellos y yo me quedo impávida ante la lluvia torrencial. Cuando la miel de las hojas perdidas se convierte en hiel fangosa. Cuando las horas pasan sin sonido y los minutos se amontonan en la almohada. Cuando parece que la misión está cumplida. Me descubro respirando y tal vez sintiendo, entonces me empujo a hacer cosas que me provoquen miedo. Si mi camino no lo invento, si mi carrera no la acelero, si dejo que mis pies se entierren en el lodo, estaría dejando que mis alas se atrofien y corra el riesgo de olvidar cómo se vuela. me acerco a la orilla barranco y me lanzo con ojos cerrados. Las alas se abren y se atreven a escribir solo para los caballeros. Aquí está y es mañana jueves 7 de mayo a las 7:30 de la tarde. Volando y planeando sobre la espesura de un bosque de letras, lo peor que pueda pasar es que no asista nadie.  De todas formas, yo seguiré volando…. L.Ruiz 2015cuadratura (1)

A la terraza llega…

No importa quién, cómo ni dónde. Tampoco importa qué. Disfruto mucho escuchar y ver que la gente se divierte, se ríe, baila y canta. Unos eligen solo lo que les gusta, otros lo eligen todo. El silencio, el ruido, la soledad o la multitud. La razón es lo menos importante porque a veces es justo lo único que no hay, una razón. “A pesar de todo” se dice.

Y no, el ser humano no olvida, no se acobarda, no se conforma. Su naturaleza le impide obsesionarse con lo que no puede solucionar, cambiar o desaparecer. Será una defensa que lo protege de morir intentando lo imposible. La gente vive, se reúne y cuenta, o no cuenta nada y solo decide que el momento no sirve para nada más que divertirse.

En el mundo no hay nacos, no hay fresitas, ni batos o príncipes o reinas. Mentira que los pobres o los ricos se divierten diferente, al final, todos bailan, todos se abrazan, se quieren y se sonríen unos a otros. Todos se emborrachan y por supuesto a todos les pega la cruda. El mundo se llena de gente que posee ese instinto de protección para no detenerse solo porque algo está mal.

Que si la corrida de toros, que si el servicio dominical, que si el partido de futbol, una fiesta inesperada, una velada cultural, una película en la tele con todo y anuncios, la novela, la pelea de box grabada o, el concierto de Julión Alvarez.

Desde la terraza lo escuché todo, llenaban las luces la oscuridad de la noche, los gritos emocionados de una mayoría de mujeres y la voz desafinada de Julión. Si reconocí algunas de las canciones  (En el transporte público se conocen estas cosas) y acaban gustándome algunas. Imaginar a la gente en el concierto, llenando la plaza monumental e invadiendo el ambiente de pura gente alegre.

Así he visto en muchos lugares aplausos acompañados de sonrisa y emociones dedicados a aquellos que se atreven, lo hagan bien o mal, atreverse merece el aplauso.  Y mi aplauso solitario le llega a cada uno de esos que eligen simplemente pasar un buen rato.

A mí me gusta la gente toda porque, sin importar qué hagan, cada uno tiene algo especial. L.Ruiz 2015

 

Entre querer morir y vivir mil veces

Cuando yo muera, que no haya una tumba para yacer, que mis cenizas vayan al mar, al aire, a la libertad. Que no se llore mi partida, que se goce mi adiós,
Es solo otra etapa, otro tiempo, otra vida, siempre lo quise, siempre lo deseé
Porque tuve la oportunidad de caminar, de dejar huellas

La vida me dio momentos y tiempos duros, difíciles, me puso caminos en diferentes direcciones, me dio penas, sinsabores, dolores, rechazos, oscuridad,
Puso muchas lágrimas en mis ojos, dolor en mi corazón, en mi cuerpo y en mi piel. Y así siguió dándome la oportunidad de secar mis lágrimas, de voltear a la luz. Me puso a prueba muchas veces.

Me dio una familia que dejé ir, que me dejó ir, que me defraudó, a quien defraudé gente de quien no escuché nunca un perdón, un te quiero.
Rechazos que acepté sin entender, reproches que guardé conmigo para siempre, palabras que retumbaron en mi mente y que hicieron a mi alma llorar.
Quise morir otra vez, quise morir mil veces, pero Dios me dijo: vive otra vez, vive mil veces.

Me quitó pilares importantes en mi vida a los que nunca supe decir adiós.
A quienes siempre lloré, en quienes siempre me apoyé, quise morir con ellos, quise morir otra vez. Pero la vida me exigía: vive, vive otra vez.

Mi camino tuvo mucho de todo, gente buena, mala, amor y desamor, búsquedas y pérdidas.
Siempre quise huir, siempre quise morir, siempre quise no existir. Pero la amargura nunca se apoderó de mí, lo peor que tuve y que encontré en mi camino solo pasó, no lo hice mío. Mi vida fue muy rica y estuve siempre orgullosa de ella, siempre a pesar de todo.

No todos tomamos cada camino, ni abrimos todas las puertas, yo supe abrir todas y cada una de ellas y tomé cada camino sin atajos,
Quizá digan que de bienes materiales no tengo nada, y por eso podría ser juzgada como un fracaso, que nunca acumulé bienes para heredar
La riqueza, la economía, las finanzas, nunca han sido mi mejor triunfo aunque lo intenté, nunca han sido mi mayor meta, nunca mi ambición.

Entre querer morir y seguir viviendo entendí y adopté para mí lo más simple,
lo más bello, lo mejor. Qué bien que no morí cuando quise, habría dejado solo unos cuantos años de vida sin huella, sin historia, sin orgullo

Que bien que la vida me dijo: Vive mil veces, porque mil veces viví.
Deje morir momentos, etapas, ciclos, gente, lugares,
Y viví otra vez. La vida siempre tuvo razón:
Pedí morir mil veces y mil veces me permitió vivir.

De poco

De bruces contra el retrato invisible de sonrisa quebrada y lágrimas resecadas en el espacio. La punta del dedo delineando el tiempo invisible, sordo, tan peligroso reflejo. Los ecos de las voces esparcidas por el suelo y los recovecos de las inspiraciones perdidas en los bolsillos. Puños de sueños condenados al vacío. El aullido del tiempo recae despacio en el vapor de la luna y el universo se detiene para acallar los lamentos enloquecidos. Reposo del murmullo, silencio del ahogado. De vuelta al infinito con las caras cubiertas pretendiendo que el retrato aquel no es invisible. La necedad, todo siempre es imaginación. L.Ruiz 2015

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Y cumplo…

…esta época que tiene tantas acepciones, algunas variantes y muchas excepciones. Pocas reglas y un montón de obligaciones. Días en que la cursilería no tiene límites y los deseos están llenos de trámites. Una temporada rara, en la que se cumple a ciegas.

Mas de esto, un poco da permiso para irrumpir en la mente de aquel alejado, de aquellos ojos que hacen suspirar. De la sonrisa esa, que cuando suena se queda brillando hasta el siguiente encuentro. Es el mejor pretexto para que no se tome a la ligera un sentimiento, aun cuando se olvide dos días después. La época navideña se presta para andar de irreverentes y atrevidos. Diciendo, atrás del abrazo, un te quiero ‘deveras’. Detrás del buen deseo, el ‘deseo del bueno’.  Escondido en el beso, un ‘me encantas’.

Y muy por encima de todo eso, puras verdades que por la temporada no se notan. Es pues, una de las  magias de navidad, decir que se dice y que no se sepa todo lo que se dijo. Yo te quiero abrazar a ti, porque la verdad, me gustas mucho. Te quiero dar un beso porque la verdad me gustas mucho. Te quiero desear feliz navidad, porque me gustas mucho. Y quiero que tengas toda la alegría del mundo pues porque me gustas mucho. Mañana o el año que viene lo olvidamos y ya.

Buen pretexto para eso y más, pásatela…..por donde quieras, como quieras y Salud! L.Ruiz 2014

La gente de mis vidas

¿Una vida? No me sirve de nada una sola vida para reunir personas, he vivido muchas vidas, otros le llaman etapas. Son mis vidas en el mismo transporte. Uno que ha llevado, sobrellevado, aceptado y rechazado personas. Otros les llaman ángeles. Son mis personas en mis vidas.

¿Nombres? Tantos como sea posible, ninguno estorba, todos tienen una importancia muy especial. Otros les llaman almas gemelas, son los nombres de mis personas en mis vidas. Realidad de tierra, aire y fuego, palpables, presentes.

¿Olvidos? No hay ninguno, cuando más olvidados parecen, se aparecen en un aroma, en un color de luz, en una mañana cualquiera.  No olvido a mis personas porque siempre tienen el tino de presentarse justo cuando quizá ellos, también me recordaron.

¿Tiempos? Todos los tiempos. Otros les llaman momentos. Son mis tiempos en mis vidas, con mis personas. Cada tiempo de dos segundos, de tres días, de un año forman la eternidad necesaria para que un “para siempre” exista en el tiempo.

¿Caminos? Cada uno de ellos, sus curvas y peraltes, sus desviaciones y precipicios. Otros les llaman destino. Son mis caminos andados, en mis tiempos, durante mis vidas, con mis personas. Cada tramo le pertenece a mis pies y a un par de pies de las personas que me vieron recorrerlo, que me acompañaron, que me levantaron en sus brazos, que atestiguaron mis pasos.

¿Verdades? Todas son verdades. Y si algo fue mentira, se convirtió en verdad cuando el camino tuvo continuación. La mentira más grande, el engaño más desastroso fue la gran verdad que me empujó a pensar, a seguir. Todos los tiempos de mis personas, en mis caminos,  a lo largo de mis vidas son una absoluta verdad, la razón es que sigo sonriendo andando otra más de mis vidas.

¿Ustedes? Son ustedes, todos, esos que no puedo ver, que no puedo abrazar porque sabrá dios a donde se fueron. Ustedes que abrazo de vez en vez cuando un intento del tiempo se atreve a juntar nuestras miradas. Tú que te reíste del peor de mis chistes. Tú que me abrazaste para decirme que nada estaba perdido. Tú también, que aceptaste mi llanto infantil y desesperado. Tú que huiste cuando te conté que me acosaba un fantasma. Tú que le regalaste una televisión a mi niño para que viera su partido de futbol. Tú que me dijiste un día que yo no servía para nada. Tú que me cerraste la puerta cuando quise entrar. Tú que me regalaste una sonrisa y la dejaste pegada en mi rostro para que nunca me olvidara de que el mundo es bueno. Ustedes, esos locos que podían dormir en una banqueta porque la risa no les dio para llegar más lejos. Ustedes, con los que corrimos alrededor de la discoteca de un lado para otro mientras el resto bailaba a ritmo de “punchis, punchis” Tú, que un día ofreciste tu casa y tu familia para mi niño y para mí, aun cuando nunca supimos quién eras, y los vecinos dijeron que ni  tú ni tu familia existían.  Tú que me quieres porque no soy igual y porque a veces también soy muy igual. Tú y yo que nos acompañamos de fiesta en fiesta y que nunca olvidamos que lo importante estaba siempre en nuestra propia integridad y seguridad. Tú, que sin saberlo me dejaste conocer, vivir y hacer realidad uno de los grandes  deseos de mi vida. Tú, ustedes que le abrieron la puerta a mis letras y tú, ustedes que una vez en la luz, les colocaron alas.

And the list can go on and on…Tantos tú, tantos ustedes, tantos me faltan en este espacio. Ninguno me falta en el recuerdo, en el corazón, en mis vidas.

Voy a escribir tu nombre, tu tiempo y tu vida conmigo cuando tenga terminada la lista y entonces  puedas ver cuántas personas como tú, como ustedes, como usted, tan importantes, especiales, significativas y muy recordadas existen en todas mis vidas. Soy afortunada de saberte en mi equipaje de viaje.  Espero sientas también la fortuna de que yo haya sido también, parte del tuyo. (+lo que se acumule esta semana…)  L.Ruiz 2014.

Temporal

Desde octubre, sin razón alguna, no visitaba ningún centro comercial, ni tiendas de autoservicio, ninguna tienda. Pensaba entonces que los arreglos navideños no debían estar a la venta aun, revueltas con sobrantes de septiembre, Halloween y día de muertos. Pensé también que eso era lo que provocaba que el espíritu navideño desapareciera y con ello el año avanzara significativamente más rápido.

Hoy, después de dos meses, fui a un centro comercial ¡ahí estaba eso que llaman espíritu navideño! El olor a pino fresco, las luces, las esferas, los nacimientos. El aroma, el aroma. Y entonces recorrí los pasillos, disfruté ver a la gente cargando bolsas con adornos, los niños de bufanda y gorro. Un santa clos en espera de los chicos para la fotografía. Si ya sé, consumismo y deudas. Solo que me refiero a que haber dejado pasar el tiempo sin ir a un lugar comercial, me regresó de pronto a eso que hace que uno sienta que la magia de diciembre navideño está en el aire. L.Ruiz 2014

Anormal

Dijo el doctor que existe una arritmia extraña en mi corazón. Lo escuché, suena como todos, solo que este mío late a ritmo normal y de pronto brinca y se detiene, luego vuelve a latir. Dijo el doctor que eso no es normal. Le dije que no le creo porque a mí me gusta cómo se siente, me gusta como brinca, se detiene y late a ritmo propio, es que a mí me gusta que tampoco mi corazón sea normal. L.Ruiz 2014

¿En dónde se escribe?

Se escribe en las azoteas junto a los gatos en celo maullando sin recibir respuesta. En las esquinas de barriada junto a un delincuente vestido de traje, en una barranca de lodo rojo junto al perro retacado de nudos. A veces se escribe frente a un elegante atardecer de todos conocido y en el que no siempre se plasman letras únicas, casi siempre son iguales, como una fotografía lo que cambia es lo que se siente cuando se observa. Puede ser que nazcan letras debajo de una cobija de hojas en la cima del cerro, quizá en la calle adoquinada o en el crepúsculo solitario. !ah! se escribe también en la cama, nunca después del sexo, eso deja las manos temblorosas y el cerebro constipado. Se escribe con los ojos puestos en el agua del estanque o con la boca pegada en una paleta de hielo sabor limón. De frente a los columpios en un parque o mirando a las estrellas que parecen avioncitos quietos sin luz roja o azul. Se escriben tonterías, falsedades, inventos y mas tonterías. Se escribe siempre y cuando no…leo, leo todo, los anuncios, los libros de viejo, los nuevos que huelen a libro nuevo, releo los favoritos, los menos leídos, nunca los libros más comerciales o los de moda, esos me despiertan infamias. Y, ¿en dónde se lee? Se lee en los mismos lugares donde se escribe, donde se camina, donde haya letras. Nunca después del sexo, eso deja el cerebro necio. Y si no escribo o no leo…escucho canciones, todas. Las cursis, las dementes, las de moda -a veces- las de todos los tiempos y toda la gente, nunca la misma estación en radio. Escucho las canciones de letras tontas, absurdas y pienso: ¿en dónde escribieron eso? ¿en el baño? ¿en el drenaje? quizá después del sexo, porque como dije antes, eso deja las manos temblorosas y el cerebro constipado y necio. Escribir, leer y escuchar canciones…..un día me voy a poner a trabajar, pero no después del sexo, eso no.

L.Ruiz 2014

Libreto

Por haber logrado la ebullición en mi propia placenta recibí como premio, un libreto específico que suponía liberarme de cualquier inconveniencia mientras pudiera respirar. Me criaron en la barranca de los absurdos y las incongruencias.
Sabiendo que la lógica, el sentido común y la ética son determinantes para una sana existencia, ignoraron incluirlo en ese libreto, mismo que cada uno debe tener a la mano, por aquello de que pudiera olvidarse un detalle.

Rompí, tiré o quizá olvidé recogerlo de mi cuna cuando empecé a caminar, lo cambié por pasos en otra dirección con carreras a las escaleras mientras escuchaba cien veces por segundo la palabra ¡no!

Cuando empecé a hablar, me pusieron otro libreto bajo el brazo, siempre había uno extra, idéntico al anterior (el mundo está lleno de copias, todos lo quieren perder)
Cambié mis palabras de coherencia, por la irreverencia. Las respuestas exactas que esperaban escuchar, por barbaridades lógicas. Las preguntas por insólitos acertijos de los que no obtuve respuesta, porque no estaban escritas.

Cuando conocí las letras y empecé a escribir, olvidé mi copia en el patio del preescolar y la cambié por mi propia libreta, mis dibujos y mis letras grandotas y bien hechecitas, con planas llenas de caligrafía, de gusanitos con ojos y patas en la libreta de doble raya, las mayúsculas altas y las minúsculas todas del mismo tamaño.

Y descubrí que si unía las letras se transformaban en palabras, entonces aprendí a leer. Esta vez escondí el libreto con toda intención. Cambié la cenicienta, blanca nieves, los tres cerdos y caperucita por las enciclopedias y los libros gordos que había en el librero de los grandes.

Los absurdos continuaban expandiéndose por cualquier rincón y las barbaridades se convertían en grosería, en rebeldía, en castigos. Las obligaciones sociales y los instructivos familiares permitieron entonces caminar directo a la guillotina. El instructivo señalaba compromisos obligatorios de todo tipo. Entonces aferré mi cabeza, la agarré con las dos manos y me enfilé en una carrera en solitario hacia la salida de la barranca aquella…no siempre se puede salir bien librado, lo que sí se puede es andar por ahí sonriendo cuando los demás están de jeta. (porque saben obedecer su libreto)
L.Ruiz 2014

Además de nostoros ¿quién se la sabe?

Podemos no saber nada de estructuras
ni entender de restos y manifiestos
conocer poco de abreviaturas
o perdernos fácil entre recovecos

Y te sé, y me sé, nos sabemos
cada cicatriz y cada enorme delicia
cada partícula de nuestros venenos
y la entera sensación de una caricia

Sabemos además de todo esto
de los labios, de las lenguas, del desdén
de los hermosos y repetidos gestos
y tenemos  la certeza guardada en almacén

Y además de nosotros, ¿quién se la sabe?
quién como estos dos  se hunde
abrazando el universo con los sueños
respirando el calor que en el pecho duerme

Y además de nosotros ¿Quién se la sabe?
si juntos aplazamos la conquista fugaz
detenemos a pulso la prisa
y agonizamos en el tiempo voraz

¿Quién se la sabe entonces?
Si de verdades y escondites se arma la vida
Y con sonrisas lejanas  y puentes de bronce
la distancia en las manos queda derretida.

Enséñame a cantar dentro de tu voz
mientras ensayo a bailar en tu respiración
porque nadie más se la sabe
como hemos aprendido los dos.

L.Ruiz 2014

Soluciones, no las tengo

A estas alturas del partido y después del medio tiempo. En el penúltimo round de la pelea, o en el último segundo de un juego cualquiera. Es difícil establecer si el infortunado logrará pegar el gancho al hígado fulminante, el tiro justo de gol inesperado, el punto decisivo para rebasar por nada al aparente ganador. Los recuentos no son lo más apetecible cuando la justa no ha sido a favor, y los intentos por establecer una visión completa de los hechos actuales en el país, son casi infames igual que un juego.

Pareciera que los ojos y la memoria no alcanzan a tocar, al menos, los 18 años anteriores. No más allá. Quien insiste en regresar tanto tiempo como 100 años e iniciar una revuelta a partir de 1911, por ejemplo, es perder el tiempo. Las preguntas del por qué, cómo y las comparaciones de una revolución o las protestas de los años 20’s o 30’s, las injusticias no pueden ser comparadas. La razón es simple, ayer eran menos y podían ponerse de acuerdo con mayor facilidad, si dos o tres no estaban de acuerdo la consecuencia era sencilla, se quedaban solos. Ahora, siendo millones y millones, con tan abismales diferencias en todos los aspectos, por supuesto que es improbable que el acuerdo llegue a ser uno solo.

Los grupos que existen en la sociedad de ahora, son tan diversos, tan diferentes, tan extremos, tan desconocidos a veces, que sería un verdadero milagro que absolutamente todos dijeran sí a la misma decisión, o quisieran el mismo cambio.

Es incongruente eso que enseñan los autoayudadores baratos con frases aún más baratas, que el pasado, pasado está; que dejes ir el pasado; que te olvides de lo que pasó y sigas adelante, cosas absurdas como esas. Y por otro lado, que si olvidas el pasado estas obligado a repetirlo….

No me recorro más allá, el recuento desde 1900 no sería, ni justo, mucho menos lógico, tomando en cuenta la cantidad de personas en un tiempo o en otro. Los recuentos y observaciones de un pasado son importantes para detener el error, la complicación, el absurdo, más no para cambiarlo, nada hecho puede ser cambiado, sin embargo se puede empujar para evolucionarlo.

Soluciones, no las tengo.

Podría empezar por la década 60 y 70, en donde las mujeres exigían una liberación, a mi parecer cambiaron la falda por el pantalón y aventaron el sostén como forma de libertad, bien por ellas, el problema es que ellas mismas siguieron criando hijos machos y abusivos,  muchos de ellos viviendo de la misma forma en la actualidad. En la década de los 80, la fuerte campaña de “la familia pequeña vive mejor” es claro que no funcionó, nadie hizo caso, hay tantos hijos de esa campaña fallida. Y siguieron, seguimos, (yo puse un hijo en el mundo) muchos más siguen teniendo hijos como si la situación no fuera ya de por sí grave.

Pienso a veces, que se le salieron las manos al gobierno –de cualquier color-, tanta gente. Muchas de las carencias que enfrenta el ser humano en este mundo de ahora, no es más que “muchos llegaron cuando ya todo estaba ocupado” y siguen llegando a donde ya no hay lugar. Llámese la recámara extra, la cama extra, el juguete, el boleto extra para viajar,  el lugar en la escuela, el lugar para trabajar.

Y más actual, y ocupándome de los desastres por los que pasa este México de mis amores, su tierra pisoteada, sus calles pintadas de sangre, sus paredes mudas llenas de pintas –todas- hasta las del graffitti moderno, sus ciudades armadas, sus pueblos atormentados.

Sin ir tan lejos, en el sexenio de Fox, ahí, simplemente no pasó nada, ni bueno, ni malo, fueron seis años como entre nubes para ese presidente. No gobernó, es cierto. No robó, quizá. Que si el Fobaproa, que si las toallas de Marthita, que si los quince minutos con el EZLN, no hizo nada. Prueba fehaciente de que el mexicano pude vivir, sobrevivir, existir y funcionar SIN presidente. Fox, no hizo nada y los mexicanos hicimos mucho en ese tiempo.

Llega Calderón, he ahí la desestabilización primera del País. Su aberración contra el narcotráfico, su obsesión por la guerra de soldaditos, eso fue lo que hizo Calderón, principalmente (y debo usar vocabulario desagradable) llegó a si propia tierra a zurrarse encima de los suyos, mierda que aún no se termina de limpiar.

Su guerra contra el narcotráfico la hizo como le dijeron que se barrían las escaleras, “de arriba para abajo” en este caso, no era una escalera lo que tenía que barrer. “Estando el piso tan parejo….” Descompuso el orden del crimen organizado y lo sacudió como cobija llena pulgas. Voló las cabezas que le convenían, dejó miles de personas sin empleo, que porque la empresa era de un narco. Se cerraron negocios, que porque eran de narcos.

Dejando a un lado las drogas y sus consecuencias, como organización –sigo pensando que llamarle organizado, hace ver mal al gobierno y a la gente- tenía un fuerte poder económico, con sus reglas y sus formas. Descabeza Calderón los grupos y cada uno de los integrantes forma su propio clan, difícilmente se pueden organizar de nuevo, como no hay venta, no hay oferta y no hay demanda, la producción de sus mercancías se estanca en bodegones y casas. Nadie puede transportar, vender y recuperar, tampoco ellos tienen ingresos, deciden secuestrar y empiezan las masacres, los homicidios horrorosos que hemos visto. Reclutan gente sin trabajo, jovencitos encandilados con la imagen que se propaga de los narcos llegan solos a las filas del crimen –que sigue desorganizado- amas de casa desesperadas por entradas extras a sus hogares.

Llega Peña, que como si hiciera falta, lleno de equivocaciones, apadrinado por aquellos de antes, falto de experiencia y preparación, se avienta al ruedo con todo y su corrupción como único traje que vestir. En la mano, el libreto de una novela, igual de mala que las demás. Con una esposa que no hace más que el papel de escolta, mujer acompañante, la única que se prestó –vendió- a sus servicios y arrastrando con ellos, a un puñando de chiquillos, si de otra educación, mas no la mejor. La faramalla que protagoniza la pareja de novela repugnante, no era lo que el país necesitaba para enderezar el camino que descompuso Calderón.

México protesta, se enoja. Los mexicanos volteamos a ver lo más cercano, apedrear lo que se tiene enfrente, lo que se puede romper. Todos en exigencia de lo mismo, que se vaya el presidente y su prole. ¿Y después? ¿Quién se avienta ese trompo a la uña? ¿Quién tiene la solución?

En lugar de solicitar amablemente la destitución del presidente, será mejor OBLIGARLO a que limpie la regazón que le heredaron y el cochinero que está haciendo.  Ya aceptó dineros, ya se subyugó, su soberbia no le permite ver que todo está peor, no se permite ver que debió limpiar primero antes de acomodar el nuevo mobiliario de la casa–y no hablo de la blanca-  aceptó un puesto que un ser inteligente jamás aceptaría. Los inteligentes, cuerdos, sensatos, ya tienen lo suyo, les importa poco gobernar un país, en donde ya somos un chingo y ese chingo, con todas las diferencias,  no logramos poner una solución en la mesa. Lo único que atinamos a decir es exigir que se vaya el presidente, sin tener un plan para el día siguiente.

Obligarlo a que limpie y que ponga todo en su lugar. De todas formas, los mexicanos todos, con todas nuestras diferencias sabemos vivir bien, la gran mayoría hacen de su mundo un mundo feliz, a pesar de todo. Si es cierto, hay más cosas buenas, lo malo es que lo malo hace mucho ruido y se escucha muy lejos.

A estas alturas del partido, solo queda esperar a ver que el que se siente ganador, el que tiene el poder, acabe por rendirse y aceptar que su contrincante es más fuerte y resuelva levantarse después del gancho al hígado que lo hará pensar.

Mientras nosotros, mexicanos todos nos educamos de la mejor manera, a usted, le ordeno señor presidente,  que se ponga a limpiar, ordene todo antes de las ocho y esté listo para servirnos, que llegaremos todos a cenar.

L.Ruiz 2014

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